Boeing reportó una pérdida neta de USD 428 millones correspondiente al segundo trimestre del año. Los resultados se vieron impactados por un nuevo cargo de USD 280 millones debido al incremento en los costos de ingeniería orientados a asegurar la entrega, fijada para 2028, de las dos aeronaves destinadas al programa de reemplazo del Air Force One de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.
La pérdida por acción se ubicó en USD 0,76, un resultado por debajo de las previsiones promedio de los analistas encuestados por London Stock Exchange Group, quienes estimaban una pérdida de USD 0,30 por acción. Sin embargo, este desempeño representa una mejora en comparación con la pérdida de USD 1,24 por acción registrada en el mismo período del año anterior.
A pesar de haber registrado una pérdida superior a las proyecciones del mercado, las acciones de Boeing experimentaron una subida del 4% a mitad de la jornada bursátil. El optimismo de los inversionistas respondió al avance sostenido en los planes de recuperación operativa del fabricante aeronáutico y a la sólida generación de efectivo durante el trimestre.
Un factor decisivo para la confianza del mercado fue el flujo de caja libre, el cual alcanzó los USD 631 millones en el trimestre, superando el saldo negativo de USD 200 millones reportado en el segundo trimestre de 2025. De acuerdo con la compañía, este repunte obedeció principalmente a un volumen de pagos de clientes superior al previsto.
Con este resultado, la constructora aeronáutica mantiene su proyección anual de flujo de caja libre entre los USD 1.000 millones y USD 3.000 millones. De concretarse, representaría su primer ejercicio anual con flujo de caja positivo desde 2023.
Desafíos en el Programa del Avión Presidencial
El programa para sustituir la flota del Air Force One continúa representando un obstáculo financiero para el fabricante. El proyecto se rige bajo un contrato de precio fijo por USD 3.900 millones firmado en 2018 para adaptar dos aeronaves Boeing 747-8. Actualmente, la iniciativa acumula cuatro años de retraso y registra un sobrecosto superior a los USD 1.000 millones.
De forma paralela, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aceptó temporalmente un modelo Boeing 747-8 donado por el gobierno de Catar para cumplir las funciones de transporte presidencial. No obstante, el mandatario confirmó que la aeronave será enviada próximamente a talleres de modificación tras surgir interrogantes en torno a sus características y sistemas de seguridad.
Aumento de Tasas de Producción y Retos en la Cadena de Suministro
La recuperación financiera a largo plazo de la compañía es fundamental para reducir su deuda neta, la cual se sitúa cerca de los USD 26.000 millones. Para lograrlo, la empresa ha enfocado sus esfuerzos en acelerar la entrega de sus aviones comerciales de pasillo único de la familia Boeing 737 MAX:
- Boeing 737 MAX: La tasa de producción mensual se incrementó de 42 a 47 aeronaves por mes. El objetivo operativo proyecta elevar la cadencia a 52 unidades mensuales a principios del próximo año, para posteriormente alcanzar los 57 aviones al mes.
- Cuello de botella en suministro: El Director Ejecutivo de Boeing, Kelly Ortberg, advirtió que alcanzar la meta de 57 aviones al mes requerirá un rendimiento superior por parte de los proveedores clave, especialmente en áreas críticas como el ensamblaje de alas.
- Boeing 787 Dreamliner: La compañía busca elevar la fabricación a 10 aeronaves mensuales. No obstante, las entregas de motores por parte de GE Aerospace constituyen el factor crítico. Tras registrarse demoras en los envíos de planta motriz durante el primer semestre, Boeing trabaja en coordinación directa con el fabricante de motores en un plan de recuperación.
Inversiones de Capital Estratégicas
Durante el trimestre, Boeing incrementó sus inversiones de capital en comparación con el año pasado. Los recursos fueron destinados principalmente a la expansión de capacidad productiva para la línea del Boeing 787 en South Carolina y al fortalecimiento de las instalaciones de producción de jets militares en el área de St. Louis, Missouri.
Si bien los contratos a precio fijo en programas de defensa como el Air Force One continúan castigando el estado de resultados de Boeing, la reactivación del flujo de caja positivo y el ritmo ascendente en la producción del Boeing 737 MAX envían señales de estabilización a la industria.
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Un apasionado por la aviación, Fundador y CEO de Aviación al Día.