Una parte importante de estos beneficios se han logrado en el último trimestre del año con 1.393 millones de dólares, cuando Boeing tuvo unos ingresos de 19.555 millones de dólares, un 18 por ciento más que un año antes, cifra que sin duda recibió una importante ayuda por el inicio en ese período de las entregas de los Boeing 747-8 y B-787 Dreamliner.
Jim McNerney, presidente de Boeing ha señalado como puntos claves del año, además de la certificación y entrega de los anteriormente citados B-747-8 y B-787, la victoria sobre Airbus Military en el contrato de los aviones cisterna de la USAF, el lanzamiento del B-737 MAX, varios contratos para misiles con el Pentágono, y el acuerdo de venta de los F-15 a Arabia Saudí.
Para el año 2012, la dirección de Boeing ha calculado unos beneficios de entre 4,05 y 4,25 dólares por acción, con unos beneficios finales de entre 78.000 millones y 80.000 millones de dólares. Jim McNerney ha señalado igualmente que a pesar de los recortes presupuestarios del Departamento de Defensa de Estados Unidos, y presiones por los programas de pensiones de los empleados, las prioridades de Boeing son el aumento “disciplinado” de las tasas de producción de aviones comerciales, y mejorar la posición en los segmentos de la defensa, espacio y seguridad con agresivas campañas para crecer en todos los mercados.
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