¿Ventanilla o pasillo? La respuesta a esta pregunta determina tu personalidad.

No es ninguna novedad que el asiento más codiciado en el avión es el de la ventanilla por muchas razones. Para empezar, las vistas inmejorables que puedes conseguir sentándote ahí y no solo eso, sino las fotos que puedes hacer para dar un poco de envidia subiéndola a tus redes sociales. Además, puedes acurrucarte sin que nadie te moleste.

Pero como todo en esta vida, también tiene sus desventajas, y es que cada vez que quieras salir al servicio o simplemente estirar un poco las piernas, tendrás que incordiar al que está a tu lado más de una vez.

Entonces, ¿tiene ventajas sentarse en el asiento que da al pasillo? Por supuesto. En primer lugar, puedes levantarte a tu antojo sin necesidad de molestar a nadie o sin sentirte incómodo porque has despertado a la persona que tenías al lado solamente para salir de tu cubículo. También (y sobre todo para las personas de más de 1’70) es un sitio muy cómodo para poder estirar las piernas sin ningún problema.

El tipo de asiento que prefieras define tu personalidad

Sea como sea, hay personas que siempre serán fieles a la ventanilla y otros tantos al pasillo, cuestión de gustos. Pero lo que seguramente no sabías es que dependiendo de tus preferencias tienes una forma de ser u otra.

La doctora Becky Spelman, psicóloga jefe de la clínica privada de terapia de Harley Street, comentaba al diario ‘The Telegraph’ que “los pasajeros que prefieren el asiento de la ventanilla lo hacen para tener el control (…) son más irritables y prefieren vivir en su propia buburja”.

Por otra parte, la psicóloga conductual Jo Hemmings coincide con Spelman en que estas personas suelen ser mucho más reservadas que otras. Tal y como ha contado al diario londinense, “la gente que se sienta en la ventanilla tiende a ser más egoísta (…) suelen ser pasajeros menos ansiosos y experimentados para poder, con más confianza, molestar a los demás”.

Por otro lado, apunta que los que se sientan en el pasillo son todo lo contrario. “Los pasajeros del pasillo son más sociables y definitivamente más receptivos con las personas. También es probable que sean viajeros inquietos y menos hábiles para dormir en los aviones”.

El asiento ganador

El analista del ‘Airline Weekly’, Seth Kaplan, dice que ningún asiento es el más demandado y que se encuentran muy a la par. “Basado en las estádisticas de una aerolínea anónima y habiendo hablado con otro en términos más generales, la distribución en notablemente igualitaria”.

Sin embargo, un estudio realizado por Expedia en 2014 encontró que el 55 por ciento de sus clientes eligió la ventana, frente al 45 por ciento que optó por el pasillo. En 2016, la empresa reveló además que el 34% de los pasajeros estaban dispuestos a pagar más para asegurar un asiento junto a la ventana, en comparación con solo el 15% que pagaría por un asiento en el pasillo.

Fuente: Candenaser

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