Sexo en el avión: del mito a la realidad.

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La realidad es que la fantasía de practicar sexo en un avión es una de las más extendidas entre la población, sobre todo si hablamos de viajeros habituales, que pasan horas metidos en estos tubos metálicos que ofrecen poca diversión al viajero experimentado. 

Se ha alimentado dicha fantasía, ya que ha dado pie a multitud de relatos, anécdotas, películas y libros. Incluso, hay vuelos charter en los que se puede intimar a bordo, o aviones con habitaciones para tal fin (también para descansar, eh?).

Se ha extendido el rumor de que existe un selecto club, el Mile High Club (Club de la Milla de Altitud) al que pertenecen o dicen pertenecer todas aquellas personas que se han aventurado a hacer realidad sus deseos en una aeronave. Al parecer este club es más un mito que una realidad.

Las razones por las que los pasajeros (y algunos trabajadores de aerolíneas) sueñan con esto son variadas: hacer algo prohibido, el morbo de hacerlo en un lugar público con personas muy cerca, el riesgo de que te pillen.

Para el que piense que es un acto muy habitual y que un avión es un lugar de perversión, les diré que no es así. Es muy raro que alguien se atreva a sacar de su cabeza sus deseos y cumplirlos, por lo que los auxiliares de vuelo no solemos encontrarnos con esta embarazosa situación a menudo.

Os diré también que los tripulantes suelen vigilar posibles actos impúdicos, no por fastidiar sino por mantener el respeto hacia el resto de los pasajeros.

Si, a pesar de saber que es difícil e ilegal, estáis dispuestos a intentarlo, os apuntaré algunas cosas para que desmitifiquéis la situación y sepáis la realidad:

Los sitios más viables para practicar sexo a bordo serían el baño o el propio asiento, pero debajo de una manta.

Respecto a esto os diré que los baños son bastante reducidos y hay que medir bien las distancias. También necesitáis saber que el panel que lo separa del resto del avión es muy fino y se escucha todo. Por supuesto, tenéis que ser rápidos, ya que hay más pasajeros y pueden necesitar utilizar el baño, lo que provocaría quejas y haría que os pillaran. Advertiros que en el baño también hay un timbre para llamar a la azafata así que, cuidado con donde ponéis las manos ya que, si lo pulsáis, puedesexo avion que la azafata entre sin llamar por si ha ocurrido una emergencia. También es importante conocer que es algunos aviones la cisterna salta con gran facilidad así que, de nuevo, cuidado con las manos, os podéis llevar un susto. Siempre es mejor el baño de atrás que el de delante, ya que está menos visible al resto de los pasajeros. Y una cosa más, el baño es algo que se ensucia con bastante facilidad, así que si os vais a decidir, hacedlo al principio del vuelo, cuando todavía no lo han usado demasiado.

En cuanto al propio asiento, hay que tener en cuenta que cada vez menos compañías ofrecen mantas a los pasajeros, así que tendréis que llevaros la vuestra propia para aseguraros. Ya sabéis que una de las quejas más habituales entre los usuarios de los aviones es el poco espacio que hay entre los asientos, así que no va a ser muy cómoda la experiencia, y el resto de los pasajeros están muy cerca. Por favor, antes de empezar comprobad que no haya niños alrededor.

Todo esto es mucho más fácil si los vuelos son largos y nocturnos, ya que las luces se atenúan, muchos pasajeros duermen, y los auxiliares pasean menos por el avión para no molestar.

Si os vais a aventurar, hacedlo con discreción, y no pongáis cara de no haber roto nunca un plato, que cuando los pasajeros van a hacer algo no permitido se les nota un montón. Tampoco seáis ruidosos…

No intentéis subir al avión ningún juguetito extraño, no sea que os salga mal la jugada y os pase esto. Conformaos con vuestros propios cuerpos.

Y, si la fantasía no es con tu pareja sino con algún miembro de la tripulación, lo tienes difícil. Tal y como están las cosas no creo que ninguno/a se arriesgue a perder su empleo por esto.

Fuente: http://teleazafata.net/