El Estado se compromete a poner fin al colapso en zona de control del aeropuerto El Prat.

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El Estado se ha comprometido a poner fin a los problemas que generan las aglomeraciones en la zona de control de pasaportes de pasajeros en las dos terminales del aeropuerto de Barcelona, donde se aplican inspecciones más restrictivas desde el pasado 7 de abril en aplicación del cambio de la normativa europea. Problemas que se han traducido en pérdidas de vuelos, retrasos y quejas ante el gestor de los aeropuertos españoles, Aena.

El aeropuerto de El Prat contará antes del verano con 144 agentes de Policía extra y 80 nuevos verificadores para solucionar el colapso de la inspección de pasaportes. Así lo ha asegurado este mediodía el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, tras reunirse durante hora y media en la sala de crisis del aeródromo con representantes de la Generalitat, de los ayuntamientos de El Prat y Barcelona y de la Cambra de Comerç.

Las cinco instituciones presentes la reunión han constituido una comisión técnica de seguimiento de la problemática con la que pretenden iniciar el camino que conduzca al fin del colapso. Esta comisión seguirá reuniéndose cada semana «porque esto se ha de resolver», ha manifestado el conseller de Territori i Sostenibilitat de la Generalitat, Josep Rull, quien en su comparecencia individual ante los periodistas ha subrayado que estará «muy encima» de un problema «grave» que afecta no sólo a los ciudadanos sino «también al futuro crecimiento del aeropuerto».

Rull ha asegurado que la comisión ha definido limitar las colas en el control de pasaportes a un intervalo de unos 40 minutos como máximo en las llegadas y de unos 20 minutos en las salidas. Con posterioridad, Millo ha precisado que prevén que la minimización de incidencias se hará «de acuerdo a los estándares europeos» (de 30 a 60 minutos de espera) pero que quieren situarlos por debajo: entre 20 y 30 minutos en las salidas y entre 30 y 45 minutos en las llegadas.

Millo ha asegurado que actualmente el Gobierno está priorizando El Prat por encima de Barajas en el capítulo de la incorporación de recursos tecnológicos a los controles de pasaportes. El segundo aeropuerto español contará desde principios de junio con un número indeterminado de nuevos informadores de Aena (conocidos como ‘chaquetas verdes’ en la jerga aeroportuaria), 144 agentes del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) y 80 nuevos aparatos verificadores -50 manuales y 24 automáticos, conocidos como ABC- para poner coto a las largas colas que sufren los pasajeros en el control de pasaporte.

El objetivo es que el control ordinario no supere una cantidad de tiempo razonable, como 30 minutos, para que ningún pasajero derroche de dos a tres horas en su llegada o salida de las instalaciones.

Nuevos recursos policiales, civiles, materiales y tecnológicos para poner fin al descontrol de los controles. Los participantes de la reunión han expresado en público su satisfacción por los acuerdos obtenidos pero el representante de la Generalitat ha lamentado que no se hubiera planificado adecuadamente esta situación y ha avisado de que el Govern, aun sin competencias en esta materia, controlará el cumplimiento de las medidas acordadas. «Todo esto pudo hacerse antes», ha criticado Rull.

Millo ha anunciado mejoras en la calidad de la línea de transmisión de datos de la zona de controles de pasaportes. Ha especificado que, de los 144 agentes del CNP destinados a esta misión, 30 están ya trabajando; 14 están a punto de hacerlo; 50 se están formando, y otros 50 empezarán a formarse la semana siguiente.

El delegado del Gobierno de Mariano Rajoy en Cataluña ha explicado que un servicio de orientación asistirá a los pasajeros para que usen las máquinas automáticas en el control de pasaportes. Son 24 aparatos, 12 en cada terminal, que «están infrautilizadas», según Millo.

El número de verificadores nuevos llegará hasta los 50, una cifra que, según ha apostillado Millo, «es más de lo que se necesita», porque en la actualidad ya hay 46 y el aumento es del cien por cien. «Las medidas permitirán asumir la demanda y alcanzar los intervalos de espera europeos», ha prometido el delegado del Gobierno en Cataluña, quien ha zanjado que «estas medidas no son coyunturales sino estructurales».

Los nuevos recursos se quedan en El Prat, un aeropuerto que año a año supera sus registros de pasajeros transportados y que ha iniciado su temporada de verano con colas que los pasajeros tildan de inexplicables. Durante los fines de semana, y en especial los domingos, se viven los momentos más conflictivos de esta problemática. Este domingo será una prueba de fuego por la alta presencia de cruceristas en la terminal T1.

Héctor Marín – El Mundo