Aerolíneas

Argentina: Andes, la silenciosa aerolínea que fue la que más creció en los últimos dos años.

Hace 12 años, Andes Líneas Aéreas trajo dos aviones y los basó en Salta. Empezó a volar hacia Buenos Aires con un acuerdo con el gobierno provincial que le aseguraba la compra de una determinada cantidad de pasajes, suficientes como para que no anote el rojo en sus cuentas.

Aquella empresa familiar volaba con el peso extra que le sumaba Aerolíneas Argentinas, en esa confusión de línea aérea líder del mercado, regulador y Gobierno que se engendró en uno de los cuarteles más poderosos de La Cámpora en épocas kirchneristas. Se mantuvo ahí, por abajo del radar, con el 1,5% de participación en el mercado y explotó el nicho de los vuelos charters, como para no molestar al dragón.

En diciembre de 2016, ya con el cambio de Gobierno, se presentó en la audiencia pública a la que llamó el Ministerio de Transporte para pedir nuevas rutas. Expuso su plan de negocios, pidió nuevos destinos, juntó sus cosas y se fue. Salió impoluta y sin un rasguño de un lugar de dientes afilados, con gremios, funcionarios, empresarios y consumidores a la defensiva.

Mudados a unas oficinas que ya no usaba Aerolíneas Argentinas, en pleno Aeroparque, a Andes Líneas Aéreas se lo ve liviano. Pasaron de aquel 1,5% al 7% de participación de un mercado que creció. Ya tienen 10 aviones en su flota y el plan de incorporación de aeronaves se mantendrá este año. Aquellos 100.000 pasajeros por año que transportaban en 2015 ya fueron 800.000 el año pasado y la planta de empleados pasó de 160 a 450 trabajadores. Simplemente, sonríen.

“Somos una empresa familiar, de capitales cien por ciento argentinos. No tenemos deuda y crecemos con nuestro flujo de caja ¿Qué cambió? Las condiciones, se removieron algunos impedimentos regulatorios que nos impedían desarrollar un plan que teníamos escrito hace años pero que no se podía ejecutar”, dice Álvaro Ziadi, subgerente general de la empresa, ingeniero aeronáutico e hijo del fundador de la compañía.

Según datos de la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), en enero de 2017 Andes tenía el 3% del total de los vuelos, contra el 22,5% de Latam y el 74,3% de Aerolíneas Argentinas. Once meses después cerró el año con el 7% del total (Aerolíneas llegó al 75% y Latam cayó al 17%) pero en un mercado que creció 16%.

No se sienten cómodos cuándo les preguntan si son una low cost. “No necesitamos ese mote para ofrecer los precios más bajos del mercado. Este tipo de compañía operan en mercados que no tienen restricciones tarifarias, lo hacen desde aeropuertos alternativos y no quieren gremios. Ninguna de estas características se ven en nuestra operación”, dice Ziadi.

Tienen un modelo de negocios simple, de tres tarifas. Básica (un carrión y unos pocos asientos para elegir), Intermedia (un carrión, una valija y más asientos disponibles para ubicarse) y Premium, que suma una valija más, todos los asientos disponible y flexibilidad para cambiar el ticket. No hay sistemas de fidelización, ni millas y up grade. “Tenemos las mejores tarifas del mercado, sobre todo si se preparan los viajes y se compra con tiempo. Nuestra tarea es, además de ofrecer buenos precios, educar al pasajero para que le saque el mayor provecho a nuestra propuesta”, agregó el ejecutivo de la compañía.

Así son las revoluciones, y esta, la de los aviones, no es la excepción. Muchos revolucionarios se llevan las loas en público; otros, en silencio, le dan forma a la victoria.

Por: Diego Cabot – La Nación

Foto: Tales De Lass Graciano