Aeropuertos

La victoria de López Obrador amenaza el macroproyecto del aeropuerto de Ciudad de México.

El Nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México (NAIM) es el proyecto de infraestructura más importante de México y probablemente de buena parte de América Latina. Se trata de una apuesta del Gobierno de Enrique Peña Nieto por modernizar el acceso al país, y el montante total de la obra se cifra en unos 11.000 millones de dólares, lo que al cambio actual suponen unos 9.500 millones de euros. Sin embargo, la llegada de Andrés Manuel López Obrador al poder puede frenar o, incluso, eliminar este proyecto, ya que el presidente electo se ha mostrado muy crítico con el mismo. Y si finalmente se llega a este punto, tanto FCC como Acciona sufrirían un importante revés.

Ambas compañías españolas forman parte del consorcio que se adjudicó, en febrero de 2017, la construcción del edificio terminal del nuevo aeropuerto por un importe de 84.800 millones de pesos, unos 3.600 millones de euros. Las dimensiones del proyecto quedan patentes, además de por la cifra a la que asciende el contrato, en los 743.000 metros cuadrados de superficie que se construirían, lo que supondría duplicar el tamaño de la terminal 4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.

Pero López Obrador considera que el concurso fue opaco y que los costes se han disparado, algo que ya provocó más de un enfrentamiento público entre el nuevo presidente y Carlos Slim. El magnate mexicano, además de por su participación en FCC, está presente en el proyecto, ya que lidera el mencionado consorcio a través de Carso, y avisó de que «suspender el proyecto es suspender el crecimiento del país». «En mi vida he visto un proyecto que pueda tener tanto impacto económico en un área como lo es el nuevo aeropuerto. Es un gran detonador, sólo puede compararse con el Canal de Panamá», añadió Slim durante una rueda de prensa celebrada el pasado mes de abril.

López Obrador, por su parte, propuso un proyecto paralelo con una nueva ubicación, ya que en su opinión el lugar sobre el que se proyectó la obra diseñada por Norman Foster tampoco es la adecuada. «La construcción del nuevo aeropuerto en el Lago de Texcoco es literalmente un barril sin fondo; otro atraco de la mafia del poder en contra del pueblo y de la nación», publicó el presidente en su perfil de Facebook, a lo que añadió que Slim era libre de llevar a cabo esta obra «con su dinero».

Con estos antecedentes, la victoria de López Obrador se entendía como el fin del proyecto. Sin embargo, a medida que se acercaron las elecciones y que la victoria del candidato de Morena parecía más clara, el tono del aspirante se fue relajando e incluso algunas informaciones publicadas en México apuntaron que el rechazo ya no era tan tajante. Pero, en todo caso, el propio López Obrador afirmó ayer, tal y como recogen varios medios mexicanos, que el proyecto del nuevo aeropuerto de México será uno de los temas que abordará en su próxima reunión con Peña Nieto y que su intención sigue siendo la de revisar los contratos y evaluar los costes.

Por: El Mundo