Tips y Curiosidades

Dónde sentarte en el avión para ir más seguro, según las azafatas.

Aunque uno no tenga miedo a volar, hay que reconocer que estar en un avión nunca es algo realmente cómodo. Los asientos son pequeños y estrechos, la temperatura siempre es muy fría o demasiado cálida, tienes escaso control sobre el ruido y la luz que te rodea, y básicamente estás atrapado dentro de una obra de ingeniería con forma de salchicha metálica. Los primeros minutos son los peores. Los típicos nervios antes del despegue hacen que a más de uno se le dispare la tensión. Sentarse en primera clase puede mejorar este mal trago pero, por supuesto, es una opción que no todos pueden pagar.

Afortunadamente, hay formas más asequibles de acomodarse lo mejor posible una vez estés dentro. Todas giran en torno a saber elegir el asiento correcto. Ya estés buscando una zona más silenciosa o simplemente desees más espacio en la zona de las piernas, sentarse en el asiento correcto es esencial para hacer el viaje mucho más liviano si tienes algún tipo de problema con el hecho de volar. ‘Business Insider’ ha recopilado los consejos de la azafata de vuelo de la aerolínea Hawaiian Airlines, Kaipo Kauka, sobre el asiento que debes elegir dependiendo de la experiencia que estés buscando.

Para coger el sueño

“Usa la ventana para apoyar la cabeza. No querrás que tu compañero de al lado se moleste si la apoyas en tu hombro”, aconseja Kauka. Lo típico. Al igual que sucede en el autobús, lo mejor para dormir siempre es tener un punto de apoyo alternativo al asiento. Además, es la zona más silenciosa del avión, por lo que podrás relajarte con mayor facilidad. Ya sabes, antes que la baba caiga sobre tu vecino, mejor reclina la cabeza contra la ventana o la pared del avión.

El pasillo, para ir al baño

Como es lógico, si eres una persona nerviosa que tiende a acudir más al retrete, no lo dudes. Moverse entre las piernas y asientos de los demás pasajeros no es nada placentero, ni mucho menos cómodo. El espacio reducido entre el asiento de delante y de atrás no deja apenas un resquicio para que pases, por lo que los demás pasajeros de la fila deberán levantarse para dejarte vía libre. Además de facilitarte el acceso a los servicios, también les harás un favor a tus compañeros de vuelo.

Si tienes frío, lejos de la salida de emergencia

“Estas salidas permiten que el aire frío del exterior se filtre en el avión”, comenta Kauka. “El espacio para las piernas es excelente en estos asientos, pero la contrapartida es que hará una temperatura ambiente mucho más fría”. De todos modos, siempre te quedará el socorrido método del jersey para evitar el frío. Pero si se te olvida sacarlo de la maleta y eres sensible a temperaturas bajas, mejor aléjate todo lo posible de las salidas de emergencia.

Atrás del todo, mayor comodidad

Si no puedes permitirte pagar un asiento en primera clase con el objetivo de tener más comodidad, los asientos del fondo gozan de más espacio para reposar las piernas. “Estas filas deben tener más espacio entre los asientos parra permitir el fácil acceso en el caso de que haya que evacuar el avión”, informa Kauka. Por tanto, si no quieres gastarte un dinero extra para invertir en comodidad, ya sabes qué asiento debes elegir. Eso sí, quizás la parte trasera sea la más afectada por otra de las incomodidades más usuales en el avión, la que viene a continuación: las temidas turbulencias.

Las turbulencias

Una de las peores cosas de volar es lidiar con ‘los baches del aire’. Son inevitables y están causadas por el clima y la forma en que se mueven los vientos en el aire. Las tormentas, los tipos de nubes o la presencia de montañas afectan al vuelo, ya que la atmósfera que rodea al avión cambia constantemente. Si quieres evitarlas en la medida de lo posible, Kauka aconseja sentarse en la parte delantera de la aeronave. “Cuando más adelante, mejor. Al final, acabará afectando a toda la estructura, pero donde menos se percibe es en la parte delantera”.

Por E. Zamorano – El Confidencial