Tips y Curiosidades

Está a la venta, por 750 millones de dólares, uno de los aviones más lujosos del mundo.

A veces creemos ver lo que no es. En aviación sucede con frecuencia con algunos aviones de Estado dedicados al transporte de personalidades. Por diferentes razones como seguridad o discreción ante la ciudadanía, exteriormente no se distinguen de los de su aerolínea nacional.

Es el caso de China. Sucede con sus aviones VIP o presidenciales, que en el fuselaje llevan el esquema de pintura de Air China. También pasa con el actual Embraer presidencial venezolano, que hace unos días estuvo en Perpiñán para una revisión y que por fuera parecía un aparato más de la aerolínea Conviasa. O bien con buena parte de la flota del Qatar Amiri Flight.

Esta última es una aerolínea VIP propiedad del estado del golfo Pérsico que se dedica al transporte de la dinastía Al Thani, familia real de Qatar, miembros del gobierno e invitados. En este caso, casi todos sus aviones llevan los colores de Qatar Airways, aunque el interior de sus aviones no tiene nada que ver con los de la aerolínea.

La semana pasada, uno de estos aparatos de la flota VIP qatarí pasó por El Prat y los más observadores pudieron ver que no se trataba de uno de los dos vuelos diarios Doha-Barcelona-Doha sino una visita muy diferente: el Airbus de cabina ancha quedó aparcado muy cerca de la antigua torre de control.

Aquel Airbus es uno de los catorce aviones con los que cuenta la familia del jeque Al Thani, sus ministros, personal de confianza e invitados para volar por el mundo. El aparato más pequeño de la flota es un A319CJ, de alcance intercontinental y gemelo al que usan gobiernos como Italia o Francia, del que hay tres unidades y el más grande y joya de la corona es el Boeing 747-800 en versión BBJ, por Boeing Business Jet.

Es lo más refinado del fabricante americano, del que el gobierno qatarí compró dos unidades, aunque en este caso ambos fueron pintados exteriormente con otros esquema: siempre manteniendo el púrpura y blanco de la bandera, se juega también con el gris claro. Uno no tiene ninguna señal externa más allá de la matricula y el otro no lleva tampoco nombres aunque sí un enorme escudo con el que es el emblema nacional del estado desde 1976: dos sables o cimitarras, una isla con dos palmeras, un barco a vela y el agua del mar.

Este segundo y tan simbólico avión hace unos días que se ha convertido también en una de las joyas de la corona de intermediarios y grandes marcas de compra y venta de aviones, puesto que el estado de Qatar ha decidido venderlo. Por la clásica discreción que se le dan a estos asuntos no hay comunicado ni información oficial, aunque todo apunta a que el poco uso que se le ha dado al avión desde que entró en servicio podrían estar detrás de querer desprenderse de él.

Según las características y hoja de servicios que se indican en AvBuyer, una de las empresas a las que se ha confiado su venta, desde 2012 y hasta esta primavera solo había volado 436 horas y acumulado 200 ciclos o vuelos totales, lo que implica que el flamante 747-8 BBJ qatarí solo ha volado hasta ahora una media de 72 horas anuales, una cifra discretísima a la que cualquier otro aparato similar operando en una aerolínea comercial llega en cuestión de días realizando algunos vuelos intercontinentales.

Ni AvBuyer ni los otros intermediarios que tienen el avión en su catálogo revelan la cifra que se pide por ese avión casi único en el mundo, aunque se piensa que ronda los 750 millones de dólares. Fue entregado en 2012, aunque desde la fabrica de Boeing voló con su interior vacío y aterrizó directamente en un centro especial en San Antonio, Texas.

Allí se trabajó en su interior casi durante 24 meses y no fue hasta enero de 2015 cuando tras ser aprobado tras numerosas modificaciones, entró en servicio para los Al Thani, que precisamente en aquellos años vivieron una importante transición, pues el jeque Hamad bin Jalifa Al Thani abdicó en verano de 2013 con 63 años en favor de su hijo, Tamim bin Hamad Al Zani, que entonces tenia 33.

Un B-747-8i cuesta, a precio de catálogo, 400 millones de dólares, aunque esta cifra es puramente referencial y casi ninguna compañía aérea u operador acaba pagando lo mismo, pues siempre hay negociaciones por un lado o bien los extras que se van añadiendo sobre todo si el aparato va destinado al mercado VIP o VVIP, como es el caso, en el que decoración, sistemas de seguridad comunicación o cualquier otro capricho eleva la factura final notablemente.

En el mundo solo hay un puñado de especialistas en este sector, únicamente son algunas marcas acreditadas las que pueden instalarse y todo lo que se lleva de manera fija a bordo de un avión ha de estar debidamente certificado, factores que disparan los costes.

En el caso del aparato qatarí en venta, su interior, bastante más sobrio que otros aparatos similares usados en países vecinos, está diseñado para solo 76 pasajeros y dieciocho tripulantes. Esto implica que se ha diseñado todo un 747 para un total de 94 personas, cuando en una aerolínea y ya configurado con primera, preferente y turista, un avión gemelo lleva a más de 400 personas.

La clave aquí es la distribución en salones, despachos, dormitorio, suite y espacios amplios que más que un avión recuerdan a un pequeño palacio o a un hotel oriental, cuyos sistemas de entretenimiento se han confiado totalmente a la marca Panasonic y los delicados sistemas de seguridad a Otonomy, una de las mayores especialistas del sector.

El futuro comprador de este avión de segunda mano, que en este caso se vende realmente “como nuevo” deberá asumir que como en el caso de los vehículos de lujo como yates o coches de muy alta gama, la clave no será tan solo pagar su coste, sino lo que implicará operarlo y mantenerlo, aunque en este caso es tan evidente que el interesado se hará con un avión VVIP tan especial, que seguramente asuma todo lo que viene por delante, además de poder volar en un palacio personal con alas para llegar a cualquier lugar del mundo… donde pueda aterrizar su 747.

Javier Ortega Figueiral – La Vanguardia

Fotos Stefan Sydow y AvBuyer