Aerolíneas

La Primera Clase de los aviones revive más lujosa que nunca.

La Primera Clase resurge tras una década de ostracismo. La crisis financiera de 2008 relegó el desarrollo de la categoría más exclusiva, pero en los últimos años las aerolíneas vuelven a sacarle provecho comercial presentando una mayor cuota de lujo, aunque con menos plazas en la cabina.

En el 2000 British Airways incorporó a su clase business un tipo de asiento que se extendía como una cama, por lo que los pasajeros que solían viajar en primera se preguntaron si valía la pena pagar cientos de euros más por un par de centímetros adicionales en la plaza o una mejor selección de vinos.

Con la crisis de 2008 las ventas de primera fueron desplazadas por el crecimiento de la clase business, en paralelo con una tendencia de imagen pública más austera, que se alejaba de la exhibición de riqueza que fue habitual durante los 90 y parte del 2000, informa Bloomberg.

Las aerolíneas recortan las plazas en primera
Emirates es la única de las grandes aerolíneas que ampliaron el número de plazas en la categoría más lujosa en los últimos diez años: de 315.000 en el 2008, ahora cuenta con 623.000 asientos anuales.

Pero en la última década las mayores compañías aéreas prefirieron recortar su número: British Airways las redujo de 560.000 a 481.000, Lufthansa pasó de 494.000 a 175.000, Singapore disminuyó de 190.000 a 107.000, y Air France recortó de 186.000 a 68.000 asientos.

Las aerolíneas recapacitaron y se dieron cuenta de que habían dado demasiadas alas a la business y a exprimir el negocio con la creación de la turista premium en desmedro de la primera.

La economía mundial crece con buen viento de cola y cada vez hay más millonarios que están dispuestos a viajar en la categoría más exclusiva, sin importar que un billete pueda costar más de 10.000 euros.

“La primera clase está creciendo más de lo esperado en los últimos tres o cuatro años”, reveló el consejero delegado Carsten Spohr de Lufthansa en un comunicado. “Estamos explorando qué rutas son las más convenientes para el negocio, saber en cuáles hay clientes interesados en este servicio”.

Air France ve que hay una mayor demanda para su exclusiva La Première por primera vez en años, y analiza introducirla para sus vuelos diarios desde París a México, San Pablo y San Francisco.

British Airways se arrepiente de haber anunciado en 2016 de que eliminaría la primera clase en varias rutas y ahora contempla extenderla a más conexiones. Por lo pronto inauguró una nueva sala lounge en el aeropuerto Nueva York-JFK donde los pasajeros pueden cenar langosta con crème fraîche y vinos de las variedades chardonnay, cabernet sauvignon y pinot noir.

Más lujo pero con menos plazas

Emirates Group es una de las compañías que lideran el lujo a bordo, con una oferta de 29.000 plazas semanales en toda su red. Entre los detalles más exclusivos se encuentran la incorporación de pisos de madera, duchas a bordo, binoculares de safari para mirar por la ventana, y que el pasajero descanse en un habitáculo que se cierra y lo convierte en una pequeña habitación.

Pero dado que cada plaza de primera necesita una inversión en torno a los 100.000 euros, las aerolíneas balancean las cuentas ofreciendo menos asientos que antes. Por ejemplo Singapore Airlines está rediseñando las suites de esta categoría en los Airbus 380, que pasarán de doce a seis unidades.

También Emirates reducirá estas micro-cabinas de 14 a 11 para el mismo modelo de avión, mientras que Lufthansa recortará de ocho a cuatro las plazas de primera en sus B777.

En búsqueda del equilibrio en el negocio

“Una plaza de primera puede generar tantos ingresos como una docena de asientos en turista o dos en business, pero ocupa un espacio equivalente a cinco lugares de la clase económica y a uno y medio de la business”, describe el experto John Strickland a Bloomberg.

“El éxito comercial de la primera clase se logra si se gestiona con buen criterio, sin sacrificar el rendimiento en business por quitar demasiado espacio en la cabina”, agrega.

Inclusive las aerolíneas más exclusivas imitan a la política comercial de las low cost y ofrecen, a sus pasajeros en primera, la posibilidad de comprar amenities, juguetes y hasta los pijamas que se ofrecen a bordo.

Aunque la primera clase existe en cientos de rutas, solo en 20 de ellas hay más de 10 pasajeros dispuestos a pagar sin pestañear por viajar en ella, reseña Samuel Engel, de la consultora ICF International.

Por ello las estrategias comerciales de las aerolíneas se lanzan a promocionar la clase más exclusiva como parte de un paquete para clientes corporativos o como un upgrade para sus programas de fidelidad.

Por Bloomberg – Cerodosbe