La Industria

La decisión de la década para Boeing: construir o no el 797.

Los ejecutivos de Boeing están cerca de tomar una de sus decisiones más importantes de la década: destinar o no cerca de US$15.000 millones a una nueva línea de aeronaves.

El avión apodado 797 contaría con el primer diseño totalmente nuevo de la compañía desde la presentación del 787 Dreamliner en 2004, al tiempo que ampliaría su línea de productos frente a los recientes avances de Airbus. El titular entrante de la fabricante europea de aviones, Guillaume Faury, señaló que espera ver lo que hace Boeing antes de revelar medidas de contraataque.

Diseñado para vuelos económicos en rutas de mediano alcance, el avión tendría el potencial de transformar el transporte aéreo al generar una nueva generación de compañías de bajo costo con viajes de mayor distancia: piense en nuevos vuelos de Chicago a Berlín o alternativas más económicas de Nueva York a Los Ángeles. No obstante, la decisión no es fácil de tomar. Un paso en falso afectaría a las ventas del 787 Dreamliner y pondría en peligro el estatus de Boeing como favorita de Wall Street.

Se espera que la junta directiva de Boeing estudie la propuesta antes de abril, según personas informadas al respecto. Por ahora, el equipo que lidera el concepto, encabezado por el extimonel del programa del 787, Mark Jenks, se ha reunido mensualmente con el director ejecutivo, Dennis Muilenburg, y el director financiero, Greg Smith.

Para Boeing y Airbus, comprometerse con un avión completamente nuevo es algo que sucede una vez por década. Los costos son prohibitivos, las demoras son comunes y los beneficios pueden tardar años en materializarse. Boeing podría gastar fácilmente más de US$15.000 millones en el modelo, según Ken Herbert, analista de Canaccord Genuity, y Airbus podría verse obligada a crear un nuevo diseño si las ventas aumentan.

El empresario de aerolíneas David Neeleman destaca los posibles riesgos y recompensas para Boeing. El avión parece hecho a medida para las redes que está entrelazando entre América y Europa con vuelos asequibles pero cómodos que eviten aeropuertos congestionados.

“Tuve una sesión informativa con Boeing y me pareció genial”, señaló Neeleman durante una reciente visita a Chicago para promocionar la aerolínea portuguesa TAP, de su propiedad. Son palabras dignas de recalcar de un ejecutivo que ha favorecido principalmente a los aviones de Airbus en startups como JetBlue Airways, la brasileña Azul y Moxy, alias de su nuevo proyecto en Estados Unidos.

Desafortunadamente para Boeing, Neeleman también está impaciente por que Airbus acelere la creación de una alternativa más económica. “Debieran tener una ventaja mucho mayor”, comentó sobre el gigante aeroespacial de Toulouse, Francia.

Por Julie Johnsson – Bloomberg, Yahoo