Aerolíneas

Los pasajeros del vuelo ultra-largo de Qantas piden gimnasios a bordo.

Qantas está entusiasmado con los vuelos ultra-largos. El éxito de la conexión Perth-Londres, de 17 horas, le impulsa a estudiar rutas que podrían durar 20 horas. Para que sus pasajeros puedan tener el vuelo más cómodo, la compañía le preguntó qué necesitarían a bordo. Y las respuestas plantean todo un desafío.

El Proyecto Amanecer estudia el desarrollo de vuelos sin escalas desde Sídney a Londres y Nueva York. Por ahora el más largo del mundo es el que opera Singapore Airlines, con 18 horas y 45 minutos para cruzar los 16.700 kilómetros que separan al pequeño país asiático de la Gran Manzana.

El reto tiene dos vertientes: el tecnológico y el de la experiencia el usuario. Aunque Qantas se puso como fecha límite el 2022 para operar estos vuelos ultra-largos, el punto es que todavía no existe la aeronave que pueda lograrlo.

La aerolínea pidió a Airbus y Boeing que busquen alternativas para alcanzar el hito de las 20 horas sin escalas, pero lo más cercano que pueden ofrecer es optimizar el rendimiento del A350 y del B777X (que todavía no vio la luz). Actualmente Qantas usa el Boeing 787-9 para volar a Londres, y están contentos con su rendimiento.

En búsqueda de la cabina perfecta

Qantas, Singapore, Qatar Airways y otras aerolíneas que operan vuelos ultra-largos optimizan sus cabinas para evitar la fatiga a bordo, como cambios en las luces conforme avanza el vuelo y menús diseñados para evitar la pesadez y facilitar el sueño.

Pero para volar 20 horas quizás requieran comodidades adicionales. Es por ello que Qantas organizó una encuesta entre 12.000 pasajeros frecuentes para saber, como usuarios con cientos de horas de vuelos, qué podrían necesitar para que el viaje sea más confortable.

Qué piden los viajeros frecuentes

En esa encuesta se revela que los pasajeros piden que en la cabina haya, entre otros servicios, una zona para realizar ejercicios y estiramientos en los vuelos ultra largos, un bar o café con autoservicio, un área para relajarse con uso de tecnologías como la realidad virtual, un espacio para trabajar con ordenadores, mejores auriculares con tecnología de cancelación de ruidos y lavabos más grandes, donde también sea posible cambiarse de ropa.

Inclusive hubo pasajeros que solicitaron servicio de guardería. Lo más cercano que existe es lo que ofrece Etihad Airways, con una tripulante entrenada para atender a los niños.

Las ideas que ya existen

El jefe de desarrollo de producto, Phil Capps, comentó que algunas de estas ideas pueden ver la luz o ya existen, como los auriculares o el bar a bordo, como el que tiene Emirates en sus A380. Lo más cercano a un gimnasio es el salón lounge que ofrece Qantas en el aeropuerto de Perth, pero de ahí a montarlo en un área del avión, hay mucho camino por recorrer.

“Llevar estas ideas a la realidad requiere pensar de manera más inteligente como optimizar los espacios de la cabina. Y seguramente implicará incorporar elementos de diseño que nunca se vieron en un vuelo comercial”, precisó Capps.

De hecho cada tanto los ingenieros lanzan propuestas, en ocasiones muy absurdas, para renovar las cabinas, como la instalación de restaurantes, discotecas o gimnasio con aparatos.

En Qantas están convencidos de que si algunas de esas ideas se pueden concretar, serán un nuevo motivo para seducir a los pasajeros a que realicen vuelos de 20 horas o más.

Las demás aerolíneas toman nota de los avances. Si ese vuelo de Sídney a Nueva York es un éxito, se abrirá la puerta para la masificación de los vuelos ultra largos.

Por Juan Pedro Chuet-Missé – Cerodosbe

Foto: Darren Koch – AAWA