Incidentes y Accidentes

Cómo un accidente aéreo salvó a 90 millones de vuelos.

El accidente de la compañía Colgan Air, el 12 de febrero de 2009, causó 50 muertos. Pero salvó millones de vidas. Las causas del accidente, una cadena de errores humanos por imprudencia y fatigas, motivó una serie de reformas que lograron que haya solo una víctima fatal en diez años en aerolíneas de EEUU.

Aquella fría noche el vuelo 3407 de la extinta Colgan Air operaba desde Newark (Nueva Jersey) a Buffalo, en el estado de Nueva York. Cuando faltaban casi 10 kilómetros para aterrizar en la cabina saltaron las alarmas porque la aeronave perdía velocidad.

Un accidente extraño

No sería extraño que eso suceda si se acumula hielo en las alas. Pero el capitán Marvin Renslow hizo algo inexplicable: en vez de acelerar los motores o bajar suavemente el morro (técnicas básicas que se aprende en las academias) el piloto subió la aeronave con un movimiento brusco, describe un informe del NTSB (organismo de seguridad en el transporte de EEUU), citado por Bloomberg.

El avión se precipitó en una zona urbanizada de Buffalo, y además de los 49 ocupantes también murió una persona que se encontraba en su jardín.

Cadena de errores

Las investigaciones revelaron que Renslow y la copiloto Rebecca Shaw habían dormido poco la noche anterior, y que ella había advertido que no se encontraba en condiciones para volar.

También surgió a la luz de que Renslow había desaprobado seis pruebas que había realizado para revalidar su licencia de piloto.

Cambios en la aviación

La presión de los familiares se traslado al Congreso, que lanzaron una serie de medidas que cambiaron diversos aspectos del negocio aeronáutico norteamericano.

Las aerolíneas tuvieron que rediseñar los organigramas de vuelos y la disposición horaria de los tripulantes, se buscaron estrategias para evitar el exceso de trabajo y la fatiga, se revisaron los programas de entrenamiento, se mejoraron las técnicas para detectar las causas de los accidentes y se reforzaron las investigaciones de los pilotos antes de contratarlos.

Récord entre las aerolíneas de EEUU

Los resultados, diez años después, saltan a la vista: desde ese entonces sólo hubo una víctima entre las aerolíneas de EEUU en todo el mundo. Fue en el vuelo de Southwest del 17 de abril de 2017, cuando una mujer fue succionada por el agujero que causó la explosión de un motor. La pericia de la comandante Tammie Jo Shults evitó una tragedia mayor.

En la década hubo más de 90 millones de vuelos de aerolíneas norteamericanas, con miles de millones de pasajeros.

En el territorio de EEUU hubo un par de accidentes: dos muertos en un vuelo de la compañía de logística Two United Parcel Service en agosto de 2013 y tres víctimas en un avión de Asiana Airlines, que como aerolínea extranjera, no era alcanzada por las reformas del Congreso.

En la década anterior al accidente de Colgan, se registraron 474 muertes en aerolíneas comerciales de EEUU. En la estadística no se cuentan las víctimas de los vuelos del 11-S, caratulados como actos criminales y no como accidentes.

La seguridad en el mundo

El efecto expansivo de estas medidas llegó al resto del mundo y la seguridad aérea mejoró notablemente. El año pasado se contabilizaron 556 víctimas de 15 accidentes, muchas menos que las de la década pasada.

Y el 2017 fue el más seguro de la historia: ninguna víctima entre las compañías de aviación comercial de todo el mundo con aeronaves de más de 14 plazas.

Por Juan Pedro Chuet-Missé – Cerodosbe