Aeropuertos

Alerta máxima en la aviación europea por retrasos este verano.

Si 2018 fue uno de los peores años para los cielos europeos en términos de retrasos, este ejercicio no será mejor.

Es el pronóstico de las grandes aerolíneas del Viejo Continente, que han endurecido su mensaje para reclamar un cambio y exigir responsabilidades. Según el lobby aéreo europeo A4E, que engloba al top 5 del sector -Ryanair, Lufthansa Group, IAG, Air France-KLM y easyJet-, las ineficiencias en el espacio aéreo europeo afectaron a 334 millones de pasajeros en 2018 y tuvieron un coste de 16.700 millones de euros, un 28% más que un año antes.

Así, mientras el tráfico apenas aumentó un 3,8%, los retrasos lo hicieron un 105% en un año. La cifra es delirante: 19 millones de minutos de retrasos, el equivalente a 35 años, que ha disparado el consumo de combustible y, en consecuencia, las emisiones de dióxido de carbono.

Los primeros espadas del sector no han ahorrado calificativos a esta situación. “Hay áreas clave, como por ejemplo, Alemania, donde la gestión del tráfico aéreo es muy deficiente”, dijo Willie Walsh, consejero delegado de IAG. “Enero, donde el 90% de los retrasos responde a la gestión del tráfico aéreo, y no a las huelgas de controladores porque no las ha habido, refleja que es una cuestión de falta de personas”, apuntó Michael O’Leary, su homólogo en Ryanair Holding. Johan Lundgren, CEO de easyJet, fue aún más claro: “Los pasajeros están pagando una gestión inadecuada del tráfico aéreo en Europa”.

Las aerolíneas han ido elevando el tono a medida que las compensaciones a los viajeros por los retrasos han empezado a impactar en su cuenta de resultados. EasyJet, por ejemplo, destinó 70 millones a esta partida el año pasado. Vueling, mientras, sólo fue responsable directa del 20,6% de los retrasos de sus vuelos en 2018, según Walsh. “Asumimos la responsabilidad de operar en aeropuertos congestionados y de compensar a los pasajeros, pero hay que ir a la fuente del problema”, subrayó el CEO de IAG, refiriéndose veladamente a los gestores de navegación aérea en los distinto países europeos.

Para evitar otro verano horribilis, los grandes popes del sector aéreo urgen una acción rápida a nivel político y, principalmente, de los Estados miembros de la UE. “Hay soluciones fáciles y sencillas; sólo es una cuestión de voluntad”, en opinión de Lundgren. Básicamente, medidas para responder urgentes para responder a la escasez de controladores aéreos -acortando sus plazos de incorporación-, al aumento de las huelgas y a la ineficiente organización del espacio aéreo europeo.

En pocas palabras, apostar decididamente por el Cielo Único Europeo y convertir una quimera en realidad.

Por Yovanna Blanco – Expansión