Las aerolíneas italianas se instalan en la tormenta perfecta.

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Sigue la tormenta en los cielos de Italia, donde en esta semana ha sonado el «de profundis» por la compañía Air Italy, mientras la compañía de bandera Alitalia sigue en el abismo perdiendo dinero y sin encontrar una solución a su eterna crisis.

El martes el gobierno italiano que preside Giuseppe Conte, casi paralizado desde su nacimiento por las permanentes disputas entre los partidos que forman la coalición, se vio sorprendido al difundirse la noticia de que Air Italy estaba en liquidación. Al dejar de volar, en tierra se quedaban 35.000 pasajeros, mientras 1.500 empleados perdían su puesto de trabajo. El Ejecutivo enfureció, expresando su indignación por medio de la ministra de Infraestructuras y Transportes, Paola De Micheli: «No es aceptable la decisión de liquidar una empresa de tales dimensiones sin informar antes al gobierno y sin valorar seriamente eventuales alternativas», manifestó la ministra, esperando en una reconsideración o marcha atrás en la decisión de liquidar la compañía. Pero la medida era definitiva.

Air Italy, la compañía aérea que sirve en particular los vuelos desde Cerdeña y hacia la isla, fue el nombre que se dio en el 2018 a Meridiana, que era la segunda compañía aérea privada italiana, con más de 50 años de actividad (la más antigua de Italia), transfiriendo su corazón operativo desde Olbia (Cerdeña) a Malpensa (Milán). Meridiana, transformada en Air Italy, despegaba tras haber corrido grave peligro de quiebra por la acumulación de deudas de cientos de millones de euros y despedir a cientos de trabajadores.

Ahora Air Italy cierra por sus continuas pérdidas. Los socios (un 51% la sociedad Alisarda cuyo propietario es el Aga Khan y el 49% Qatar Airways) no se pusieron de acuerdo para recapitalizar la compañía, cuyas arcas están vacías desde hace tiempo. Las pérdidas se acumulaban: a los 163 millones de euros del 2018 se añadieron otros 230 millones del 2019.

Para mantener la compañía y hacer volar con seguridad a sus aviones, los socios tenían que haber desembolsado al menos otros 200 millones de euros. En un comunicado Qatar Airways hizo saber que estaba dispuesta a hacer su «propia parte para apoyar el relanzamiento de la compañía, lo que solo hubiera sido posible con el compromiso de todos los accionistas». Pero formalmente el problema es una regla comunitaria, fuertemente deseada por Lufthansa, que impide a las compañías aéreas extraeuropeas tener la mayoría del capital. Lo mismo sucede a Etihad Airways, aerolínea de los Emiratos Árabes Unidos, en Alitalia. Por su parte, Karim Aga Khan, el príncipe que en los años sesenta se enamoró de las playas de Cerdeña al contemplarlas desde su yate, en particular la Costa Esmeralda, siendo luego el gran impulsor del turismo sardo, parece haber perdido las motivaciones de hace un tiempo y es progresivo su distanciamiento de la isla.

La liquidación de Air Italy es dramática para Cerdeña y aumentará aún más el caos en el sistema italiano de transportes, con consecuencias negativas para el turismo, en particular para la isla. Mientras, el negocio de los aviones privados va viento en popa en Cerdeña.

Ryanair saca tajada

Del desastre de Air Italy piensa beneficiarse la compañía low cost Ryanair. En un primer momento, diversos medios italianos destacaron que Ryanair podía estar interesada en hacerse con Air Italy, pero pronto llegó el desmentido. Lo que sí pretende la aerolínea con sede social en Irlanda es conquistar los clientes de Air Italy y el mercado de Cerdeña. La oportunidad es única. De hecho, Ryanair pretende abrir una nueva base en Olbia y no excluye la incorporación de algunos dependientes de la compañía en liquidación.

El desenlace de Air Italy ha causado sensación en el mundo político y económico italiano, suscitando muchas críticas hacia el gobierno. «Al igual que ocurre con Alitalia y con otras compañías con problemas, el gobierno Conte llega tarde, cuando el caos es una realidad y son mínimos los márgenes de maniobra; así no se resuelve ningún problema», afirma la exministra Mariastella Gelmini, jefa del grupo parlamentario de Forza Italia en la Cámara de diputados. Incluso un portavoz del Partido Democrático, que forma parte de la coalición de gobierno, afirma que «es inconcebible la situación que se ha creado con Air Italy».

Un callejón sin salida

Si el caso de Air Italy es inconcebible, el de Alitalia es más incomprensible y alarmante, en quiebra desde hace años y con ingentes pérdidas (-114 millones en los nueve primeros meses del 2019). El primer ministro Conte no tiene aún en la mano ninguna solución para Alitalia. Ahora vuelve a hablarse de Lufthansa, que estaría dispuesta a participar en el rescate, pero impone duras condiciones, entre ellas que el gobierno se haga cargo de los despidos.

Por Ángel Gómez Fuentes – ABC