Esta aerolínea hace la ruta más incómoda e interesante del coronavirus: ocho horas en un turbohélice.

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Las autoridades de Groenlandia -territorio autónomo del Reino de Dinamarca- confirmaron el martes 16 el primer caso de contagio de coronavirus (COVID-19). Ahora se cree que hay cinco casos confirmados en esta isla ártica de más de 2 millones de kilómetros cuadrados y con cerca del 80 % de su territorio cubierto permanentemente por el hielo cuenta con una población de unas 56.000 personas.

Para detener la progresión del virus, Air Greenland anunció la suspensión de sus operaciones del 20 de marzo al 4 de abril. Todos menos uno, porque la compañía sigue operando un «vuelo esencial» cada dos días desde Nuuk, la capital de Groenlandia, a Copenhague, Dinamarca. Hay varias razones para hacerlo: las pruebas de coronavirus se procesan en Copenhague; este es el único contacto para el correo y otro tipo de cargas entre ambos territorios, y la única forma de tranportar a viajeros esenciales, desde médicos a aquellos que regresan a sus casas.

«En cooperación con las autoridades y otros operadores de mercancías, la carga y el correo seguirán viajando entre Dinamarca y Groenlandia», escribió la compañía en su Facebook este martes.

La ruta empezó a operar el 22 de marzo con un Dash 8-200, un turbohélice que tiene una capacidad para 39 pasajeros. Este modelo es un avión comercial biturbohélice de medio alcance fabricado en Canadá desde los años 80 que ni mucho menos está pensado para los 3.500 km que separan Nuuk de Copenhague. De hecho, su alcande es poco más de la mitad.

Así las cosas, el Dash 8-200 vuela desde Nuuk a Copenhague a través de Keflavik en Islandia, con una parada de reabastecimiento de combustible allí. Según la web One mile at a time, el pasado día 23 el trayecto de Copenhague a Keflavik duró 4 horas y 58 minutos; estuvo poco más de media hora en tierra, y luego se dirigió a Nuuk. En total, ocho horas y media.

Por ABC