Jenny Allan: del diseño de interiores a las guarderías voladoras.

Sin duda, el covid-19 cambió la forma de viajar de las personas. Aunque aquellos que pueden rentar un avión privado para trasladarse de un lugar a otro, lo hacen. Y en respuesta a ello surgió la primera guardería voladora.

Conversamos con la diseñadora de interiores Jenny Allan, quién fue convocada por FlyEliteJets para crear un espacio para que los niños puedan descansar en los viajes largos. Acaba de ser nombrada entre los «Nombres de diseño líderes en el mundo 2020» por The World’s Leading Design Names y es la fundadora de Jenny Allan Design, una marca que estuvo a cargo de este reto: «Las restricciones de tamaño dentro de un avión siempre se sumarán a la complejidad de un diseño, pero este es un desafío que realmente aceptamos. Nos permite traspasar los límites de la creatividad, encontrar la mejor manera de maximizar el espacio que tenemos y diseñar un interior que sea hermoso y funcional».

La guardería voladora fue diseñada para instalarse en la cabina trasera del avión, un área que suele ser poco utilizada. Al crear un espacio dedicado para madres, padres, niñeras y niños con acceso directo al baño trasero y al equipaje, se convierte en un paraíso a bordo para niños y padres, con instalaciones para comer, dormir, jugar, relajarse y refrescarse.

¿De dónde sacaste la inspiración para el jet privado?

Muchos aviones privados son muy corporativos, por lo que queríamos crear un espacio cálido, acogedor y atractivo para los padres y sus hijos a bordo. Los materiales suaves y la paleta de colores neutros resultan tranquilizadores y realmente marcan el tono para el diseño, al tiempo que consideran todas las formas en que un niño usaría una guardería, incluida la cama convertible, los cojines del piso, las estanterías de libros, los juguetes y los televisores.

De acuerdo a la información proporcionada a CNN, «el concepto de diseño nació del presidente ejecutivo de FlyEliteJets, Christopher Williams-Martin -padre de dos niños- para proporcionar un espacio privado y seguro para que los padres puedan alimentar a sus bebés y tener un lugar dónde los niños pequeños pueden dormir, jugar y relajarse a bordo de aviones privados».

El diseño incluye un techo con luces estrelladas para crear una maravillosa sensación de atmósfera en la cabina, ideal para leer a la hora de acostarse y con detalles extravagantes como ositos de peluche en los asientos, una tienda de campaña en miniatura con cojines de nubes que se pueden plegar fácilmente durante el despegue y el aterrizaje, así como un pequeño caballito de madera y estantes para juguetes y libros infantiles. El diseño presenta una decoración tranquila, pacífica y neutral que alivia los sentidos.

Sobre el principal desafío que tuvo al dibujar y esbozar este espacio, Allan asegura: «Lograr que fuera lo suficientemente divertido para los niños y a su vez práctico para el avión. Hay muchas restricciones a considerar al diseñar una aeronave, como el peso de los artículos y las regulaciones contra incendios para los materiales. Sin embargo, existen formas inteligentes de crear el estilo sin afectar la seguridad».

Por Por Javier Merino – CNN