El nuevo aeropuerto de Berlín abrirá sus puertas este sábado en plena pandemia.

El nuevo aeropuerto de Berlín recibirá este sábado sus primeros aviones, con nueve años de retraso y grandes preocupaciones en un momento en que el sector aéreo sufre la peor crisis de su historia debido a la pandemia del covid-19.

Te puede interesar: El aeropuerto de Heathrow pierde la corona como le aeropuerto más transitado de Europa.

“¡Estamos listos para despegar!”, aseguró la dirección de la plataforma que remplazará a los dos aeropuertos actuales de la capital alemana, Tegel et Schönefeld.

Satisfacción pero sin triunfalismo ya que la construcción del “BER”, iniciada en 2006, encadena fallos, negligencias y retrasos. Situado al sureste de la capital, debió haber sido inaugurado en 2011, reseñó AFP.

Te puede interesar: La industria de la aviación europea prueba un sistema para intercambiar información de los vuelos en tiempo real.

Como si los efectos de la pandemia no fueran suficientes, aparece la sombra de la crisis climática.

El colectivo ecologista “Extinción Rebelión” anunció acciones de “desobediencia civil” el día de la inauguración, al denunciar el impacto de la aviación sobre el calentamiento global.

En este contexto, “simplemente abriremos, no habrá fiesta”, explicó Engelbert Lütke-Daldrup, presidente de la empresa gestora de los aeropuertos de Berlín.

Lufthansa y Easyjet serán las dos primeras compañías en aterrizar aviones, anunciados a primera hora de la tarde, en la pista del tercer aeropuerto del país, después de Frankfurt y Múnich.

“Alfombra mágica”

En la terminal 1, 200 empleados trabajan para desinfectar los 360.000 m2 del complejo, días antes de la apertura. Se instalaron un centenar de distribuidores de gel hidroalcohólico y robots limpian incansablemente el piso.

Colgado del techo, la “alfombra mágica”, una obra monumental de la artista estadounidense Pae White, da un toque de color rojo carmín al vestíbulo aún vacío.

Síguenos en GOOGLE NOTICIAS y mantente siempre informado.

Los operadores apuestan por el tránsito de 27 millones de personas al año para la terminal 1. Pero en noviembre, debido a la pandemia, solo se espera el 20% de la capacidad de vuelo normal. La terminal 2 permanecerá cerrada hasta la primavera de 2021.

Unas 15 tiendas y restaurantes no abrirán el día de la inauguración, debido a la crisis. Otros adoptarán “horarios de apertura reducidos”, por la escasa frecuentación en el aeropuerto, precisó a la AFP un portavoz.

Eso preocupa a los gestores del aeropuerto, cuyo costo inicial, estimado en 1.700 millones de euros (2.000 millones de dólares), aumentó a 6.500 millones (7.650 millones de dólares).

Eliminación de puestos

Para ayudar al aeropuerto y garantizar el futuro de las 20.000 personas que, a largo plazo, deben trabajar allí, las autoridades desbloquearon 300 millones de euros (350 millones de dólares) de ayudas financieras para 2020.

Sin duda serán necesarias otras ayudas, advirtió el ministro de Transportes, Andreas Scheuer.

La crisis ya tiene consecuencias sobre el empleo: los aeropuertos berlineses anunciaron en julio la supresión de 400 puestos de trabajo, de un total de 2.100.

Easyjet eliminará 418 empleos en Berlín. Y el primer grupo aéreo europeo Lufthansa, buque insignia alemán, se separará de más de 22.000 colaboradores en el mundo.

“Tememos que en el futuro se pierdan más puestos de trabajo”, afirmó a la AFP un portavoz del sindicato Ver.di.

Engelbert Lütke-Daldrup espera que la situación mejore “a partir de primavera”, Pero según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), el tráfico mundial no recuperá a su nivel antes de 2024.

En la región de Brandeburgo, limítrofe con Berlín, donde el aeropuerto es promesa de desarrollo, hay optimismo. “Ningún hotel ha aplazado por el momento sus proyectos de inversión”, dice Olaf Lücke, presidente de la rama local del sindicato de la hostelería/gastronomía (DEHOGA).

La construcción de dos complejos hoteleros de 14.000 m2 comenzaron en septiembre. Y el fabricante de automóviles estadounidense Tesla construye cerca del aeropuerto su primera fábrica europea que debe emplear a 40.000 personas.

“Contar con nuevas infraestructuras modernas será beneficioso a pesar de la pandemia. Pero si no hay una vacuna pronto, será un gran problema”, asegura el representante de la patronal en la región, Carsten Broenstrup.