Castlelake inicia negociaciones para comprar Spirit Airlines luego que la oferta de Frontier se considerara inviable

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La reestructuración de Spirit Airlines, actualmente bajo su segundo proceso de bancarrota en menos de un año, acaba de entrar en una nueva fase. El fondo de inversión Castlelake ha iniciado conversaciones para adquirir la aerolínea de ultra bajo costo, después de que una propuesta presentada en noviembre por Frontier Group Holdings fuera considerada inviable, según dijeron a la CNBC cuatro fuentes con conocimiento directo del proceso.

Aunque las conversaciones con Castlelake no garantizan una oferta formal ni un acuerdo, su sola aparición vuelve a abrir una puerta que muchos en el mercado ya daban por cerrada: una salida del concurso preventivo mediante una venta, en lugar de emerger como una aerolínea significativamente más pequeña o, en el peor de los casos, una liquidación.

“Un Spirit muy diferente”: la narrativa de la defensa

Durante una audiencia celebrada el miércoles en el U.S. Bankruptcy Court for the Southern District of New York, el mensaje del equipo legal de Spirit fue claro: la compañía que hoy busca sobrevivir no es la misma que entró en bancarrota meses atrás.

“Es justo decir que la aerolínea ha sido sustancialmente reimaginada y casi completamente reinventada en los últimos meses”, afirmó Marshall Huebner, socio del estudio Davis Polk & Wardwell, que representa a Spirit en el proceso judicial.
“Este es un Spirit muy diferente. Es más pequeño, más ajustado y mejor”, añadió.

La estrategia de defensa apunta a demostrar que, pese a su fragilidad financiera, Spirit ha avanzado en una transformación profunda de su estructura operativa y de costos, buscando convencer tanto al tribunal como a potenciales inversores de que aún existe valor por rescatar.

Financiación de emergencia y presión sindical

La continuidad operativa de Spirit durante este segundo proceso de bancarrota ha sido posible gracias al respaldo de sus acreedores, que han extendido líneas de financiación de emergencia. Entre ellas destaca un rescate de USD 100 millones asegurado en diciembre, destinado a sostener las operaciones y el proceso de reestructuración.

Sin embargo, el futuro inmediato sigue siendo incierto. El punto crítico —según reconocen las propias partes involucradas— es si los tenedores de bonos cumplirán con los compromisos de financiación ya asumidos o si optarán por forzar una liquidación.

Esta tensión llevó al sindicato de pilotos a intervenir públicamente. En una carta fechada el 13 de enero, la Air Line Pilots Association (ALPA) fue explícita:

“Lo que sigue sin resolverse es si los bonistas honrarán sus compromisos de financiación existentes y permitirán que avance una reestructuración, o si forzarán una liquidación que destruiría a la aerolínea local del sur de Florida”, advirtió el gremio.

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El mensaje no solo subraya el riesgo financiero, sino también el impacto regional que tendría la desaparición de Spirit, históricamente asociada al sur de Florida.

Un contexto adverso para las low cost

Los problemas de Spirit no pueden analizarse de forma aislada. La compañía enfrenta un entorno especialmente hostil para las aerolíneas de low cost, marcado por varios factores concurrentes:

  • Exceso de capacidad en el mercado doméstico estadounidense.
  • Demanda de viajes de ocio más débil de lo esperado.
  • Presión tarifaria creciente, alimentada por aerolíneas tradicionales que han inundado el mercado con asientos de bajo precio.

Según explicó el CFO de Spirit, Fred Cromer, a los acreedores, la industria nunca experimentó el repunte previsto para 2025, lo que dejó a la aerolínea sobreextendida y obligada a aplicar recortes drásticos.

Reducción de flota, rutas y presencia en mercados

El impacto de ese escenario fue tangible. En octubre, como parte de su plan de reestructuración, Spirit:

  • Redujo su flota en casi 100 aeronaves.
  • Abandonó más de una docena de mercados en Estados Unidos.
  • Suspendió alrededor de 40 rutas.

Estas decisiones marcaron el colapso del intento de recuperación tras su primer proceso de bancarrota, y redefinieron a Spirit como una aerolínea significativamente más pequeña, con una huella operativa mucho más limitada.

A esto se suma un factor crítico: el nivel de caja. Las fuentes coinciden en que el efectivo disponible se está agotando rápidamente mientras el proceso judicial, iniciado en agosto, sigue su curso.

Castlelake y el ángulo financiero

El interés de Castlelake no surge en el vacío. En agosto, el fondo lanzó Merit AirFinance, una plataforma de financiación aeronáutica respaldada por USD 1.800 millones en capital desplegable, enfocada en ofrecer deuda a aerolíneas y arrendadores, tanto para activos nuevos como usados.

Este movimiento refuerza la lectura de que Castlelake ve valor no solo en Spirit como operador, sino también en sus activos, su estructura reconfigurada y su potencial encaje dentro de una estrategia financiera más amplia vinculada a leasing y financiación aeronáutica.

Por ahora, nada está garantizado. Las conversaciones con Castlelake podrían no traducirse en una oferta viable, y el destino de Spirit sigue pendiendo de decisiones clave de sus acreedores. Lo que sí está claro es que la aerolínea se encuentra en un punto de inflexión definitivo: venta, supervivencia a escala reducida o desaparición.

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