Ryanair volverá a ajustar su red como respuesta directa a decisiones fiscales nacionales. A partir de abril, la compañía reducirá alrededor de un 10 % de sus operaciones en el aeropuerto de Bruselas-Charleroi, tras la entrada en vigor de un nuevo impuesto de 3 euros por pasajero. La medida no solo tendrá impacto local, sino que reaviva un debate más amplio sobre la competitividad del transporte aéreo europeo frente a otros mercados .
1,1 millones de asientos menos y un mensaje claro al regulador
El recorte anunciado implica una reducción de 1,1 millones de asientos anuales, sobre un total actual de 10,5 millones de plazas en Charleroi. El dato fue confirmado por el consejero delegado del grupo, Michael O’Leary, durante una comparecencia ante la prensa.
Según O’Leary, Ryanair seguirá reduciendo capacidad en Bélgica mientras el gobierno mantenga lo que calificó como “impuestos absurdos”, dejando claro que la aerolínea utilizará su flexibilidad operativa como herramienta de presión política .
Redistribución de flota: ganadores y perdedores
Parte de los aviones basados en Charleroi serán reubicados en otros mercados europeos, mientras que las nuevas entregas ya tienen destino asignado fuera de Bélgica.
- Suecia recibirá cuatro nuevos aviones en Estocolmo durante este año.
- Albania, donde O’Leary destacó que no existen impuestos similares, se beneficiará de la apertura de una nueva base con cuatro aeronaves.
- De cara al próximo invierno, Ryanair planea retirar entre cuatro y cinco aviones adicionales de Charleroi, que se redistribuirán entre Eslovaquia, Italia y Suecia.
→ Ryanair supera los 206 millones de pasajeros en 2025
La crítica de fondo: fiscalidad y ETS
Más allá del caso belga, O’Leary amplió su crítica al marco regulatorio europeo. En su opinión, la Unión Europea no está haciendo lo suficiente para proteger la competitividad de su aviación, especialmente frente a aerolíneas no europeas.
Uno de los puntos clave es el Sistema de Comercio de Emisiones (ETS). Actualmente, el esquema obliga a las aerolíneas a adquirir créditos de carbono si superan su asignación de emisiones, pero solo se aplica a vuelos dentro del Espacio Económico Europeo. Esta limitación, prorrogada en varias ocasiones, deberá ser revisada por la Comisión Europea antes de julio, con vencimiento del marco actual en 2027.
Para Ryanair, las opciones son claras:
- Extender el ETS a las aerolíneas no europeas, o
- Reducir la carga del ETS sobre los operadores europeos.
Según O’Leary, la aviación es uno de los pocos sectores donde Europa sigue siendo más competitiva que Estados Unidos, una ventaja que, advierte, podría diluirse si se mantiene el desequilibrio regulatorio .
Starlink queda fuera de la cabina de Ryanair
En un apunte adicional, el grupo descartó la incorporación del sistema de conectividad aérea Starlink, impulsado por Elon Musk. El motivo no es tecnológico, sino económico y operativo: mayor consumo de combustible y posibles impactos en la duración de los vuelos, factores incompatibles con el modelo de ultra bajo coste de la aerolínea .
El ajuste en Charleroi no es un caso aislado, sino un ejemplo más de cómo Ryanair utiliza su escala y movilidad de flota para influir en políticas públicas. Lo que aún no está claro —y será un punto de seguimiento clave— es si el gobierno belga revisará el impuesto o asumirá la pérdida de capacidad y tráfico.
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