El informe final sobre el vuelo 321 de Singapore Airlines que sufrió severas turbulencias en mayo de 2024 revela que el radar meteorológico de la aeronave pudo haber fallado. Este incidente, que dejó un pasajero fallecido y decenas de heridos, enciende las alarmas en la industria sobre la fiabilidad de las herramientas de detección climática a bordo.
El hallazgo clave del Transport Safety Investigation Bureau
La Oficina de Investigación de la Seguridad del Transporte de Singapur, conocida por sus siglas en inglés como Transport Safety Investigation Bureau (TSIB), emitió un informe final de 59 páginas tras analizar a fondo el incidente ocurrido a 37.000 pies de altura sobre Myanmar.
Aunque el organismo de investigación evitó atribuir la responsabilidad directa del incidente al software de vuelo, las conclusiones del documento señalan de manera contundente que un fallo en el radar meteorológico «no puede descartarse» como el factor detonante de la cadena de eventos.
Los tripulantes de mando del avión, un Boeing 777-300ER que cubría la ruta entre Londres y Singapur, declararon que el sistema de radar de la aeronave no mostraba ninguna formación meteorológica o sistema de preocupación en las pantallas antes de adentrarse en la zona de severa turbulencia.
El trágico balance en la cabina
El impacto de las turbulencias fue devastador para los ocupantes que no se encontraban sujetos a sus asientos:
- Víctimas mortales: Un ciudadano británico de 73 años perdió la vida.
- Heridos de gravedad: 56 personas sufrieron lesiones severas al ser lanzadas con fuerza hacia el techo de la cabina.
- Heridos leves: Se registraron 23 personas con afectaciones menores.
Ante este panorama, la investigación enfatizó la importancia crítica de mantener los cinturones de seguridad abrochados en todo momento, ya que la gran mayoría de los lesionados graves se produjo entre quienes se habían desabrochado el sistema de sujeción.
Historial técnico y discrepancias del fabricante
El análisis técnico del historial de mantenimiento del avión involucrado sacó a la luz datos reveladores sobre el comportamiento previo del equipo de detección climática:
- Estadística general: De los 29.000 vuelos operados por la compañía aérea con su flota Boeing 777 entre mayo de 2023 y julio de 2025, se reportaron 103 vuelos con anomalías asociadas al radar meteorológico, lo que representa apenas el 0,36% de las operaciones totales.
- Registros de pantallas erróneas: Dentro de esa muestra se documentaron 36 casos específicos de pantallas meteorológicas con lecturas incorrectas.
- Antecedentes directos del reactor: La aeronave involucrada en el incidente registró tres eventos idénticos previos al vuelo de mayo de 2024. El más reciente ocurrió solo seis días antes del siniestro, cuando los pilotos observaron tormentas en el exterior mientras la pantalla del radar mostraba datos incorrectos.
Durante las revisiones técnicas tras el regreso de ese vuelo previo a Singapur, el personal técnico comprobó que la pantalla del lado derecho exhibía un nivel de desarrollo de tormentas erróneo en comparación con los datos de la pantalla del lado izquierdo. No obstante, el fabricante del radar meteorológico (cuyo nombre no fue revelado) refutó parte de estos diagnósticos alegando que no se siguieron los manuales y procedimientos recomendados de prueba.
Recomendaciones de la industria y acciones de la aerolínea
El informe de la TSIB insta a los fabricantes de aeronaves a diseñar nuevas metodologías que certifiquen el correcto funcionamiento de las pantallas de radar y a estructurar manuales claros para que los pilotos puedan solucionar problemas técnicos de visualización en pleno vuelo.
Por su parte, la aerolínea manifestó su respeto al informe final, extendiendo una nueva disculpa a los pasajeros y tripulantes por la experiencia traumática vivida. La compañía informó que ya ha implementado mejoras sustanciales en su operación:
- Integración de herramientas avanzadas para la anticipación y detección de turbulencias.
- Programas de entrenamiento de actualización obligatorio enfocados en la gestión de turbulencias y el uso del radar para todas sus tripulaciones de cabina y mando.
- Compromiso formal para adoptar cualquier directriz técnica complementaria que emitan las autoridades regulatorias y los fabricantes del radar y de la aeronave.
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