La tensión en la cadena de suministro global de la aviación ha alcanzado un nuevo pico público. Durante la reunión anual de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) en Río de Janeiro, el Director Ejecutivo de United Airlines, Scott Kirby, lanzó duras críticas contra el fabricante de motores Rolls-Royce, acusando a la empresa británica de una total falta de soporte en medio de las negociaciones por un importante pedido de aeronaves.
Un conflicto contractual que rompe la diplomacia de la industria
La industria aeroespacial suele resolver sus disputas de manera privada, por lo que las declaraciones de Kirby representan una inusual y frontal postura pública hacia un proveedor clave.
El origen del conflicto se remonta a un acuerdo previo en el que United Airlines había ordenado 45 aviones Airbus A350, un contrato que la aerolínea decidió cancelar. Según Kirby, esta decisión se tomó debido a que Rolls-Royce no estaba honrando «nada» de lo estipulado. El directivo fue categórico al señalar que, si el fabricante británico desea reparar la relación comercial, debe «empezar por honrar el contrato».
Monopolio en el Airbus A350 y la comparación con competidores
El descontento de United Airlines no solo se limita al cumplimiento de los contratos, sino que también apunta a la estructura de mercado actual:
- La ventaja de Rolls-Royce: Kirby afirmó que Rolls-Royce sigue ganando pedidos principalmente porque posee una posición de monopolio en el Airbus A350-1000, modelo de fuselaje ancho para el cual la firma británica es el proveedor exclusivo de motores.
- Contraste con la competencia: El CEO contrastó la actitud de Rolls-Royce con la de otros grandes fabricantes del sector. Calificó a General Electric (GE) como «el mejor» y destacó el esfuerzo de Pratt & Whitney, afirmando que aprecia la actitud y el trabajo de ambos, mientras que su sentimiento hacia Rolls-Royce es que simplemente «no les importa».
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Actualmente, las posiciones en el mercado de cabina ancha están sumamente divididas, con General Electric y Rolls-Royce creando posiciones casi exclusivas con los constructores: Boeing suele inclinarse por GE y Airbus por Rolls-Royce. El Boeing 787 Dreamliner es el único avión comercial moderno que ofrece ambas opciones de motorización, aunque GE ha logrado consolidar una ventaja formidable en dicho programa.
La postura de Rolls-Royce
Ante los duros señalamientos, la cúpula de Rolls-Royce ha mantenido una postura de apertura al diálogo pero defendiendo su gestión. El Director Ejecutivo de Rolls-Royce, Tufan Erginbilgic, declaró recientemente en Londres que la compañía ha cumplido con todas sus obligaciones contractuales y expresó su deseo de encontrar una vía para trabajar conjuntamente con United Airlines.
Asimismo, un portavoz de la empresa británica reiteró que «cada cliente es importante» y que esperan «fortalecer la asociación estratégica» con la aerolínea estadounidense en el futuro.
Ajustes operativos en United Airlines por costos de combustible
Más allá de la disputa con su proveedor de motores, Kirby detalló que United Airlines ha tenido que realizar ajustes operativos debido al impacto de los precios del combustible de aviación. Aunque el ejecutivo no prevé que esta situación se prolongue lo suficiente como para generar un cambio estructural profundo en la industria, admitió que el panorama actual «aumenta el estrés» financiero y operativo.
Como parte de estas medidas de mitigación ante la presión de los costos, la aerolínea ya ha recortado el 5% de sus vuelos y ha implementado un incremento del 20% en el precio de los boletos en lo que va del año.
El distanciamiento entre United Airlines y Rolls-Royce deja en el aire el futuro de las flotas de largo alcance de la aerolínea que dependan de la tecnología británica. La resolución de este conflicto dependerá de la capacidad de ambas compañías para retomar los términos contractuales exigidos por Kirby, en un escenario donde la flexibilidad de opciones de motorización se vuelve cada vez más reducida para las aerolíneas globales.
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