Boeing ha puesto en marcha una cuarta línea de ensamblaje final para el 737 MAX en su icónica fábrica de Everett, Washington. Este movimiento estratégico busca acelerar el ritmo de entregas y estabilizar las finanzas de la compañía ante una demanda global históricamente alta de aeronaves de pasillo único.
Expansión estratégica: La «North Line» entra en operación
La nueva línea de producción, denominada internamente como North Line, comenzó a operar formalmente bajo la dirección del Director Ejecutivo de la compañía, Kelly Ortberg. Este sistema de producción ha sido diseñado como una réplica exacta de las tres líneas de ensamblaje final del 737 que ya operan en la planta de Renton, ubicada al sur de Seattle.
El despliegue de esta infraestructura se produce en un momento clave, mientras el fabricante gestiona un incremento regulado en su producción mensual:
- Incremento actual: La tasa de fabricación del 737 se está elevando de 42 a 47 aviones por mes.
- Proyección a medio plazo: Se espera que la North Line comience a aportar un incremento real en las tasas de salida hacia principios de 2027, cuando el objetivo es alcanzar los 52 aviones mensuales.
- Meta a largo plazo: La empresa evalúa la viabilidad técnica y logística de elevar la producción hasta las 70 aeronaves al mes.
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Optimización del espacio en la fábrica más grande del mundo
La planta de Everett es reconocida a nivel mundial como el edificio más grande del mundo por volumen. Históricamente, estas instalaciones albergaron la fabricación de los modelos de fuselaje ancho más emblemáticos de la firma, incluyendo el 747, 767, 777 y 787 Dreamliner.
Sin embargo, el cese definitivo de la producción del legendario 747 y la consolidación de la línea de ensamblaje del 787 en la planta de South Carolina liberaron un espacio considerable de factoría. Este espacio disponible es el que ahora se ha reconfigurado para albergar la producción del exitoso modelo de pasillo único.
Recuperación financiera y cumplimiento regulatorio
La reactivación industrial en Everett responde a la urgencia de Boeing por recuperar su estabilidad financiera tras encadenar varios años de interrupciones en la cadena de suministro, crisis de seguridad y tensiones con proveedores.
La producción del modelo se vio severamente afectada tras el incidente de enero de 2024, cuando se produjo el desprendimiento en pleno vuelo de un tapón de puerta en un avión casi nuevo de Alaska Airlines. A raíz de este suceso, la Administración Federal de Aviación (FAA) impuso límites estrictos a las tasas de producción del fabricante, obligándolo a ralentizar sus cadenas para corregir deficiencias y reforzar de manera integral sus controles de calidad de manufactura.
El escenario competitivo global
El mercado global de reactores de pasillo único de alta capacidad se encuentra en un periodo de saturación de demanda, donde las aerolíneas comerciales se enfrentan a listas de espera de varios años para recibir nuevos equipos. Con la puesta en marcha de la North Line, Boeing busca optimizar sus tiempos de entrega y mejorar su posición frente a la familia A320neo de su principal competidor europeo, Airbus. Los próximos meses serán determinantes para evaluar si la nueva línea logra consolidar la eficiencia operativa y los estándares de calidad que el mercado y las autoridades aeronáuticas demandan.
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