Aeropuertos

¿Por qué no se construye la segunda pista de aterrizaje en el aeropuerto de Lima?

“Lo que nos ha demostrado es que claramente estamos colapsados”, así resume el especialista en temas de turismo, Juan Stoessel, lo ocurrido el domingo por la tarde en el aeropuerto Jorge Chávez de Lima. Un avión de LCPerú tuvo que efectuar un aterrizaje forzoso ante una falla mecánica. La nave terminó en la única pista de aterrizaje del terminal y por cerca de dos horas, mientras se remolcaba, ningún avión pudo despegar ni salir del terminal peruano.

Lima quedó incomunicada del mundo.

A partir de allí se generó un caos aeroportuario. Gran cantidad de vuelos fueron desviados o cancelados. Chiclayo, Piura y Pisco fueron algunos de los destinos que recibieron a las naves imposibilitadas de aterrizar en el aeropuerto Jorge Chávez.

Tal fue el caso del vuelo 6651 de Iberia. Los pasajeros, procedentes de España, fueron trasladados al aeropuerto de Pisco. El pequeño terminal, entonces colapsó. Los pasajeros pasaron la noche ahí y posteriormente, en buses saldrían rumbo a Lima catorce horas después.

El mismo escenario se presenció durante las dos horas en que los vuelos estuvieron cerrados en el Jorge Chávez. “Los pasadizos, asientos, baños, todo colapsado. Toda la gente estaba en el piso. Era increíble”, comenta Stoessel a Perú21.

Estas dos horas de incomunicación no hacen sino preguntarnos. ¿El evento se pudo evitar? Dejando de lado lo ocurrido con la nave, ¿es posible que el aeropuerto más importante del país no quede suspendido ante un evento similar?

DE NECESIDAD URGENTE

Construido en 1960 en reemplazo del antiguo Aeropuerto de Limatambo, el Jorge Chávez fue entregado en concesión en 2001. Desde ese entonces, Lima Airport Partners (LAP), un consorcio germano-estadounidense, es el encargado de su administración. Dentro del Contrato de Concesión, se estipularon una serie de ampliaciones y mejoras, las cuales se han venido llevando según lo programado, como la construcción de una nueva zona de embarque nacional, la instalación de puentes de abordaje, entre otros.

Pero el contrato, en su cláusula 5 señala también que el concesionario está obligado a construir una segunda pista de aterrizaje. El proyecto forma parte del proyecto de expansión, el cual hará posible que la extensión del terminal pase de 2 a 9 millones de metros cuadrados.

Con las dos pistas en función, indica LAP, se podrá aumentar la capacidad operativa del aeropuerto. Es decir, como señala a Perú21 el ingeniero David Villegas, gerente de Supervisión y Fiscalización del Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositran), se podrá garantizar la continuidad de las operaciones aéreas, en caso que una de las pistas se encuentra inoperativa, ya sea por actividades de mantenimiento o por incidentes como el suscitado con la aerolínea LCP.

Este proyecto se encuentra en proceso. Sin embargo, los plazos iniciales de construcción se vencieron y se han alargado las fechas de cumplimiento. El motivo es simple: e l Ministerio de Transportes aún no ha entregado a LAP la totalidad de terrenos para la construcción de esta expansión, en donde se incluye la segunda pista.

LOS PROBLEMAS

Pero no se trataría de una falta de compromiso por parte del ministerio mencionado. Según informa Villegas, el MTC enfrenta una acción de amparo iniciada en 2017 por la sucesión de terrenos que pertenecieron a José Valle Skinner y que fueron cedidos para la construcción de la avenida Nestor Gambetta en 1961. La superficie de la pista materia de reclamo ocupa una extensión de 60,178 metros cuadrados. La defensa de la familia indica que cuando el destino del terreno cambió para alojar el proyecto de ampliación del aeropuerto, el predio debió volver a sus dueños originales, pero el MTC lo asumió como propio y lo tomó en posesión para entregarlo a Lima Airport Partners (LAP).

“Actualmente, el referido proceso judicial es tramitado ante el 9no Juzgado Constitucional y la defensa de los intereses del Estado está a cargo de la Procuraduría Pública del MTC. A la fecha, se ha expedido sentencia de primera instancia en la Corte Superior del Callao a favor de la sucesión José Valle Skinner, pero dicha sentencia ha sido apelada por el MTC para que pase a una segunda instancia”, señala Villegas, de Ositran.

Por su parte, LAP señaló a Perú21 que mientras la ampliación continúa en proceso, ellos ya han presentado el Estudio de Impacto Ambiental al Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (SENACE). Además, también han efectuado el proceso de precalificación con más de 30 empresas especialistas en construcción de aeropuertos con el fin de elegir a la contratista que ejecutará el proyecto de ampliación. Actualmente, son 3 las que quedaron finalistas y la próxima semana se dará a conocer a la ganadora.

“La construcción iniciará cuando se hayan obtenido todos los permisos correspondientes, lo cual incluye la obtención de la licencia de construcción, que también es necesaria para la validación del plan de ampliación del Aeropuerto por parte de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC)”, señala LAP.

En marzo de este año, el entonces ministro de Transportes y Comunicaciones Bruno Giuffra prometía que en 2021 estará lista la ampliación. Sin embargo, por todo lo visto, es incierto aún animarse a pronosticar cuándo iniciarán estos trabajos. De acuerdo con los compromisos asumidos en el Contrato de Concesión, la entrega de terrenos debió resolverse en enero pasado, pero dado que el MTC no cumplió se ha previsto la suspensión automática del plazo para la construcción de la segunda pista de aterrizaje.

Por lo pronto, menciona Stoessel, la imposibilidad de tener un aeropuerto con mayor capacidad ha provocado -entre otras cosas- una pérdida en la imagen país y que ya no seamos el hub regional (punto de intercambio), ganado ahora por Bogotá y Santiago.

“Esperemos no suceda nunca, pero ¿se imaginan un accidente de gravedad, como un accidente de avión en la pista de aterrizaje con varios heridos o muertos. Eso, aparte de la tragedia por perder vidas, significaría que el aeropuerto no sea cerrado por horas, sino varios días. Quedaríamos incomunicados con el mundo”, señala Stoessel, quien agrega que el problema debe ser atendido desde el Gobierno Central.

Han pasado casi dos días del accidente que paralizó el aeropuerto Jorge Chávez. Como si se tratara de un reloj, el terminal ahora actúa con precisión, atendiendo los centenares de vuelos a diario, pero esa normalidad ya no puede ocultar la necesidad de la ampliación y la pista de aterrizaje. El país, hace tiempo, se lo merece.

Por Pablo Vilcachagua – Perú21