Aeropuertos

México: El aeropuerto de Santa Lucía de López Obrador, entre nubarrones y muchas dudas.

Interminables cadenas montañosas, complicadas condiciones climatológicas y un complejo rediseño del espacio aéreo son algunos desafíos que enfrenta el proyecto de un nuevo aeropuerto lanzado por el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador tras la polémica cancelación de otra millonaria terminal aérea.

Expertos en aviación consultados por la AFP observan expectantes el desarrollo de los estudios de la firma francesa Aeropuertos de París (ADP) y NAVBLUE (filial del europeo Airbus) para determinar cómo transformar en aeropuerto la base militar aérea de Santa Lucía, en los suburbios de la capital.

Santa Lucía, junto con la saturada terminal aérea de Ciudad de México que opera actualmente, formará parte de un nuevo sistema aeroportuario lanzado por López Obrador, quien el lunes pasado dio el banderazo para iniciar los estudios del proyecto.

“El objetivo es tener un aeropuerto mixto que albergue a la base militar así como las operaciones comerciales civiles. Sin embargo, se acaban de iniciar los estudios y por ahora no se ha tomado ninguna decisión definitiva”, comentó en un mail ADP en respuesta a una consulta de AFP.

Este sistema de aeropuertos sustituirá al ambicioso proyecto de Texcoco, una enorme terminal avanzada en 30%, que iba a funcionar como aeropuerto único para la capital mexicana a un costo de 13.000 millones de dólares y que estaba concebido como un HUB que competiría con los de Panamá y Miami.

Texcoco, obra insignia del anterior gobierno, fue tema permanente en la campaña de López Obrador, quien fustigaba el alto costo del proyecto y supuestos casos de corrupción, lo que provocó fuertes tensiones con el sector empresarial, que defendió enérgicamente el ahora cancelado aeropuerto.

El de Santa Lucía, a un costo de unos 4.000 millones de dólares, será un aeropuerto “austero”, dijo el lunes López Obrador, quien canceló Texcoco apenas asumió la presidencia en diciembre y tras una consulta popular criticada por su poca transparencia y participación.

– Herradura montañosa –

El debate entre expertos de aviación mexicanos se centra en cómo compaginar la operación de dos aeropuertos en la zona metropolitana de la capital a 45 kilómetros de distancia uno del otro, en un espacio aéreo rodeado de montañas y que no goza de las mejores condiciones climatológicas, con una prologada estación de lluvias, alta luminosidad y neblina invernal.

“Algunos dirán ‘hay ciudades con más de dos aeropuertos’. Cierto, pero no tienen la orografía de Ciudad de México. Nos rodea un sistema de montañas con forma de herradura invertida. Los ascensos y descensos sólo se pueden dar por el norte. Habrá un gran tráfico aéreo”, dice a la AFP el piloto Angel Jiménez, de 58 años y con 22.000 horas de vuelo.

Según ADP, los estudios preliminares señalan que ambos aeropuertos pueden funcionar simultáneamente, pero con la condición de “revisar la organización del espacio aéreo”, lo que implica diseñar “nuevos procedimientos de aproximación” de los aviones.

Miguel Angel Valero, expresidente del Colegio de Pilotos de México y oficial de seguridad aérea por la Organización de Aviación Civil Internacional, se declara escéptico de que Santa Lucía sea la solución para atender la saturación del tráfico aéreo en la capital mexicana.

“No es imposible tener dos aeropuertos, pero representa un alto grado de complejidad, no se podrán realizar aproximaciones o despegues simultáneos, el margen de error humano de controladores y pilotos será mínimo. Para que la operación sea segura, tendrá que ser ineficiente”, señala Valero.

– ¿Estación de carga? –

Y en medio del debate, los mexicanos descubren la existencia del cerro de Paula, elevación de 240 metros sobre tierra, localizada a unos 10 kilómetros de Santa Lucía, que no aparecía en el proyecto original y que obliga al rediseño de las pistas con un incremento de costos.

“No sólo es el cerro de Paula, es toda la sierra de Guadalupe. Apuestan por una nueva tecnología (de aproximaciones) por satélite, de mucha precisión, pero es muy complejo, se necesita de mucha tecnología, naves muy modernas y entrenamiento de pilotos. No es la panacea”, añade Valero, que cuenta con 24.000 horas de vuelo.

Jiménez asegura que conoce de primera mano, a través de militares que estarán encargados de la habilitación y operación del nuevo aeropuerto, que Santa Lucía terminará siendo una estación para carga.

“Los primeros a los que van a meter ahí como para demostrar que sí se utiliza Santa Lucía son los vuelos cargueros”, dice al señalar que la pista requeriría sólo algunas adecuaciones, destinar una zona a bodegas y construir un par de hoteles.

López Obrador asegura que en 2021 quedará inaugurada la primera etapa de Santa Lucía. Para ADP, es un objetivo “ambicioso” pero podría lograrse con una construcción “acelerada”.

Y en redes sociales, la imaginación de los mexicanos voló alto con “memes” en los que se observa un cerro perforado por una pista aérea u otro que en su pendiente permite el despegue de las aeronaves.

Por Sofia Miselem – AFP, InfoBae