Plan de expansión del aeropuerto de Bogotá a revisión ante colapso del tráfico aéreo.

Colombia está reestimando una expansión planificada de US$2.500 millones de uno de los aeropuertos más activos de América Latina después de que la pandemia de covid-19 causara un colapso en el transporte aéreo.

El aeropuerto El Dorado de Bogotá, el más grande del país, tenía programado ampliar su capacidad a más del doble, es decir cerca de 80 millones de pasajeros al año para el 2050, desde unos 35 millones el año pasado. Sin embargo, la propagación de la pandemia obligará al Gobierno a recalcular el plan, dijo Manuel Felipe Gutiérrez, presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI).

“La dinámica del sector aéreo ha cambiado, como consecuencia de ello las proyecciones de tráfico cambian”, dijo en una entrevista telefónica. No especificó qué tanto se estimaría a la baja del proyecto.

El colapso global del tráfico aéreo ha afectado especialmente a América Latina, donde los Gobiernos promulgaron prohibiciones de viajes y clientes ansiosos permanecieron en casa. Es probable que la crisis, que ya obligó a tres de las mayores aerolíneas de la región, Latam Airlines Group SA, Avianca Holdings SA y Grupo Aeroméxico SAB, a acudir al Capítulo 11, afecte a los aeropuertos durante años.

En abril, Fitch Ratings proyectó una reducción del tráfico de 48% este año para el operador de El Dorado, Sociedad Concesionaria Operadora Aeroportuaria Internacional SA, conocido como Opain, una división de Grupo Argos. No se espera que el tráfico se recupere por completo hasta después de 2021, dijo la agencia de calificación.

Anteriormente, se estimaba que El Dorado, el aeropuerto de carga más congestionado de América Latina y el tercero con mayor ocupación de pasajeros de la región, tuviera un crecimiento de al menos 3,5% anual para pasajeros nacionales y 3,9% en internacionales hasta 2027, dijo Fitch en un informe el año pasado.

Opain no respondió a mensajes en busca de comentarios.

Plan de infraestructura

Colombia ha estado promoviendo la actualización su sistema de infraestructura con una serie de proyectos de aeropuertos, carreteras, ferrocarriles y vías fluviales. El llamado programa 4G, o de cuarta generación, lanzado en 2014, ha avanzado en aproximadamente 42%. El trabajo se detuvo por menos de un mes debido a las precauciones generadas por el covid-19 y actualmente está por encima de los niveles previos a la pandemia, dijo Gutiérrez.

Los inversionistas continúan mostrando interés en las concesiones viales en un mercado secundario, que le permite a constructores vender sus participaciones e invertir el capital en nuevos proyectos de obras civiles, dijo. En febrero, el grupo australiano Macquarie Capital anunció la adquisición de la operación de una autopista en el centro de Colombia. Grupo ISA, con sede en Medellín, recientemente completó la adquisición de una concesión vial en la costa caribeña.

La expansión de El Dorado es parte de un ambicioso y nuevo conjunto de proyectos conocido como 5G, que el Gobierno está estructurando actualmente. El programa tiene como objetivo integrar sistemas de viajes en todo el país a un costo cercano a 50 billones de pesos (US$13.700 millones).

A pesar de la pandemia, los proyectos están llamando la atención en empresas de Francia, Austria, España, Estados Unidos, Colombia y América Latina, dijo Gutiérrez, y agregó que algunos fondos se están organizando para lograr financiación colectiva. No mencionó los nombres de las firmas o de los fondos.

“Hay interés de varios fondos de pensiones para invertir en proyectos de infraestructura en la nueva generación de concesiones, que esperamos ocurra entre este año y el siguiente”, dijo.

Por Bloomberg