La FAA retrasa la certificación del Boeing 777X.

En un nuevo golpe a Boeing, la Administración Federal de Aviación (FAA) denegó formalmente el mes pasado al fabricante de aviones el permiso para seguir adelante con un paso clave en la certificación de su nuevo avión de fuselaje ancho, el 777X.

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En una severa carta fechada el 13 de mayo, vista por The Seattle Times, la FAA advertía a Boeing de que podría tener que aumentar el número de vuelos de prueba previstos y que la certificación se retrasaría más de dos años, probablemente a finales de 2023.

Esto podría hacer que la entrada en servicio comercial del avión se produjera a principios de 2024, cuatro años más tarde de lo previsto inicialmente.

La FAA citó una larga letanía de preocupaciones, incluyendo un grave incidente de control de vuelo durante un vuelo de prueba el 8 de diciembre de 2020, cuando el avión experimentó un “evento de cabeceo no comandado”, lo que significa que la nariz de la aeronave se inclinó bruscamente hacia arriba o hacia abajo sin la intervención de los pilotos.

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Boeing todavía tiene que convencer a la FAA de que ha entendido y corregido completamente lo que salió mal ese día.

La carta estaba firmada por Ian Won, el director de la oficina local de la FAA que juzga si Boeing ha cumplido todas las normas reglamentarias. También dijo al fabricante que un sistema de aviónica crítico propuesto para el avión no cumple los requisitos.

Expresó su preocupación por las modificaciones propuestas que implican cambios tardíos tanto en el software como en el hardware de la electrónica de los controles de vuelo del avión.

“El avión aún no está listo”, escribió Won. “Los datos técnicos necesarios para la certificación de tipo no han llegado a un punto en el que parece que el diseño del tipo de avión está maduro y se puede esperar que cumpla la normativa aplicable”.

Un funcionario de la FAA, que pidió no ser identificado para poder hablar con libertad, dijo que el retraso en la certificación del 777X es ahora “objeto de mucha atención” a altos niveles tanto en la agencia como en Boeing.

El último avión totalmente nuevo de Boeing, el 787, tuvo que quedarse en tierra en 2013 cuando sus baterías ardieron en vuelo. Por su parte, el 737 MAX estuvo inmovilizado durante 22 meses después de que unos nuevos controles de vuelo defectuosos provocaran dos accidentes mortales.

Ahora el próximo 777X está teniendo un proceso de certificación problemático. ¿Será que la FAA se está poniendo dura debido a todo el escrutinio?

Dentro de la FAA, dijo la persona, “hay un sentimiento generalizado de que Boeing ha perdido el paso”, refiriéndose a la caída de su reputación histórica de destreza en la ingeniería.

Y debido a todos los errores, añadió el funcionario, “los días en los que Boeing podía decir a la FAA ‘Simplemente confíen en nosotros’ han quedado atrás”.

En un comunicado el viernes, Boeing dijo que “sigue centrándose plenamente en la seguridad como nuestra máxima prioridad durante el desarrollo del 777X”.

El avión está siendo sometido a “un amplio programa de pruebas para demostrar su seguridad y fiabilidad… para garantizar que cumplimos todos los requisitos aplicables”, añadió Boeing.

“La FAA no aprobará ningún avión a menos que cumpla con nuestras normas de seguridad y certificación”, dijo la agencia.

Por Dominic Gates

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