La decisión de la administración de Donald Trump de reconfigurar su política arancelaria vuelve a alterar el tablero del comercio aeroespacial. Esta vez, con un efecto inmediato para Embraer, las aerolíneas estadounidenses y el ecosistema industrial del sector.
Bajo el nuevo régimen anunciado el martes, las aeronaves comerciales, motores y partes aeroespaciales quedarán exentas del arancel global temporal del 10% —posteriormente anunciado en 15%— impuesto bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974. El cambio sustituye los aranceles que habían sido anulados el viernes por la Corte Suprema de EE.UU.
Más allá del ajuste técnico, el movimiento redefine el entorno competitivo en el mayor mercado mundial de aviación ejecutiva y regional.
Exención Amplia y Reequilibrio Competitivo
La exclusión del sector aeroespacial es más amplia que las ya generosas exenciones aplicadas previamente a los mayores exportadores hacia Estados Unidos bajo acuerdos comerciales anteriores, incluidos la Unión Europea, Reino Unido, Japón, Canadá y México.
En el caso de Brasil, el contexto es especialmente relevante. En julio pasado, Trump impuso un arancel del 50% a la mayoría de los productos brasileños, en respuesta a lo que calificó como una “caza de brujas” contra el expresidente Jair Bolsonaro. Aunque las aeronaves quedaron fuera del gravamen más severo, los importadores estadounidenses de jets ejecutivos y regionales de Embraer enfrentaban un arancel del 10%.
La nueva exención elimina ese costo, corrigiendo una desventaja competitiva frente a fabricantes como Bombardier (Canadá) y Dassault (Francia), cuyos aviones privados ingresaban a EE.UU. libres de aranceles.
Katie DeLuca, abogada especializada en aviación privada con sede en Florida y socia de Harper Meyer, calificó la medida como “muy alentadora y una noticia bastante buena para nuestra industria” durante un seminario web organizado por la National Business Aviation Association (NBAA).
Coincidencia Estratégica: Evolución del Praetor
El anuncio coincide con un movimiento industrial clave. Este mismo martes, Embraer confirmó el lanzamiento de una nueva variante de su familia de jets ejecutivos Praetor, introducida originalmente en 2018. Se trata de la primera evolución del programa desde su entrada en servicio.
La eliminación del gravamen llega, por tanto, en un momento comercial sensible, cuando la actualización de producto puede beneficiarse de un entorno de importación más favorable en Estados Unidos.
Impacto en Aerolíneas Regionales de EE.UU.
El efecto no se limita a la aviación ejecutiva. Las aerolíneas regionales estadounidenses también observan la ventana abierta por la exención.
En julio pasado, Alaska Airlines informó que recibió dos E175 tras una breve demora relacionada con el contexto arancelario. Esta semana señaló que su próxima entrega del E175 está prevista para el verano, indicando que dispone de tiempo para evaluar cómo evoluciona el panorama tarifario.
SkyWest Airlines y American Airlines también tienen pedidos del E175.
Fuentes del sector sostienen que las compañías estadounidenses podrían acelerar la importación de jets regionales de Embraer mientras la exención permanezca vigente.
Tobias Kleitman, presidente de TVPX —empresa estadounidense que ofrece servicios fiduciarios y aduaneros— afirmó durante el seminario de la NBAA:
“Ahora parece que tenemos al menos una ventana en la que podemos importar estas aeronaves libres de aranceles. La pregunta es cuánto tiempo durará esa ventana. Pero es un cambio sorprendente.”
La Incertidumbre Persiste: Investigación Bajo la Sección 232
Pese al alivio inmediato, el sector no respira con total tranquilidad.
Dave Hernandez, abogado especializado en aviación ejecutiva en el despacho Vedder, advirtió que la administración Trump mantiene investigaciones separadas sobre las prácticas comerciales de Brasil y sobre el sector aeroespacial. Además, los aranceles estadounidenses sobre acero y aluminio continúan elevando los costos finales de aeronaves, motores y componentes.
“Es excelente que aeronaves, motores y partes estén exentos bajo la Sección 122, pero sigue existiendo una preocupación real de que los aranceles al acero y aluminio estén incrementando el costo final”, señaló Hernandez.
En paralelo, el Departamento de Comercio evalúa posibles riesgos para la seguridad nacional bajo la denominada Sección 232, investigación que podría habilitar la imposición de aranceles a aviones, motores y partes importadas.
Alex Krutz, director gerente de la consultora Patriot Industrial Partners y exsubsecretario adjunto de Manufactura del Departamento de Comercio, considera improbable que la investigación derive en aranceles generalizados al sector aeroespacial.
“A nivel interno se reconoce que la industria aeroespacial es un exportador neto”, afirmó.
En un entorno donde la política comercial cambia con rapidez, el sector aeroespacial estadounidense se mueve entre el alivio inmediato y la cautela estratégica. Para Embraer, el giro representa un refuerzo competitivo tangible. Para las aerolíneas regionales, una oportunidad operativa. Para la industria en su conjunto, una señal de que la aviación continúa ocupando un lugar singular dentro de la política comercial de Washington.
La ventana está abierta. La pregunta es por cuánto tiempo.
Con información de Reuters
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