El Secretario de Transporte de los Estados Unidos, Sean Duffy, advirtió que el cierre parcial del gobierno amenaza con paralizar la operatividad de los aeropuertos pequeños. La crisis se intensifica a medida que unos 50,000 oficiales de seguridad aeroportuaria dejan de percibir sus salarios, lo que ha disparado los índices de ausentismo y pone en riesgo la conectividad aérea nacional.
Crisis de personal y operatividad en tierra
Desde el pasado domingo, aproximadamente el 10% del personal de la Transportation Security Administration (TSA) no se ha presentado a sus puestos de trabajo diariamente. Esta cifra representa cinco veces la tasa de ausentismo habitual, una situación que ya se refleja en extensas filas de seguridad en los principales centros de conexiones del país.
El impacto es desigual pero severo en puntos estratégicos:
- New York JFK, Pittsburgh y Houston Bush: Registraron un 30% de ausentismo el pasado martes.
- Houston Hobby: Alcanzó niveles críticos con un 40% de oficiales fuera de sus puestos.
Ante esta falta de personal, algunos aeropuertos se han visto obligados a clausurar puntos de control de seguridad. En paralelo, diversas terminales han iniciado colectas de fondos para ayudar a los trabajadores de la TSA a adquirir alimentos y productos básicos mientras continúa la falta de pagos.
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El riesgo inminente para los aeropuertos pequeños
Según declaraciones de Duffy en una entrevista con CNBC, la situación podría tornarse crítica la próxima semana. El Secretario subrayó que el 27 de marzo marca un punto de inflexión, ya que el personal de la TSA está próximo a perder su segundo cheque de pago consecutivo.
«Lo que estamos viendo ahora parecerá un juego de niños comparado con lo que sucederá la próxima semana. Creo que veremos el cierre de aeropuertos pequeños y líneas de espera extensas», afirmó Duffy.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informó que, hasta la fecha, 366 oficiales de la TSA han renunciado definitivamente durante este periodo de cierre.
Antecedentes y parálisis legislativa
La crisis actual tiene su origen en el Department of Homeland Security (DHS), cuyo financiamiento caducó el pasado 13 de febrero. La parálisis responde a la falta de consenso en el Congreso sobre las reformas de aplicación de la ley de inmigración exigidas por el bloque demócrata.
La industria aérea observa este escenario con preocupación, recordando el precedente del otoño pasado. En aquel entonces, un cierre gubernamental de 43 días provocó interrupciones masivas en los vuelos y obligó a la Administración Federal de Aviación (FAA) a ordenar un recorte del 10% en las operaciones de los aeropuertos principales.
Desafío ante una temporada récord de viajes
La inestabilidad operativa coincide con una de las épocas de mayor demanda del año. Las aerolíneas proyectan un periodo de viajes de primavera sin precedentes, con una estimación de 171 millones de pasajeros. Esta cifra representa un incremento del 4% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Los directores ejecutivos de las principales aerolíneas han hecho un llamado urgente para finalizar el estancamiento político, advirtiendo que la infraestructura de seguridad no podrá soportar el flujo de pasajeros si el conflicto se extiende más allá de la próxima semana.
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