La anomalía del Atlántico Sur no causa mayor radiación en los aviones.

Las tripulaciones y pasajeros de aviones comerciales no están expuestos a una mayor radiación mientras viajan a altitud de crucero sobre el Atlántico Sur, donde se registra una anomalía magnética.

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Tres investigadores del Centro Aeroespacial Alemán (Deutsches Zentrum für Luft- und Raumfahrt; DLR) midieron con precisión los niveles de radiación experimentados a bordo de un vuelo sin escalas de Hamburgo a las Islas Malvinas. Sus primeros resultados ya están disponibles: a una altitud de crucero de 43.000 pies, la atmósfera terrestre sigue actuando como un escudo eficaz contra la radiación cósmica por debajo de esta anomalía magnética.

La South Atlantic Anomaly (SAA) está situado frente a la costa de Brasil. Se debe al desplazamiento del eje del campo magnético terrestre, que no pasa directamente por el centro de la Tierra. Como resultado, el cinturón de radiación interior de Van Allen en la región del Atlántico Sur se extiende hacia abajo particularmente cerca de la Tierra. Esto provoca un aumento de los niveles de radiación en el espacio cercano a la Tierra -donde se encuentra la Estación Espacial Internacional (ISS)- en la región.

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“No se ha podido detectar ninguna exposición adicional a la radiación en los vuelos comerciales que atraviesan la región geográfica de la Anomalía del Atlántico Sur. Esto ha sido confirmado por nuestros análisis preliminares. A altitudes de crucero de hasta 13 kilómetros, la SAA no tiene ningún impacto en la exposición a la radiación en condiciones meteorológicas espaciales estables”, afirma en un comunicado Matthias M. Meier, del Instituto de Medicina Aeroespacial del DLR en Colonia.

El equipo del DLR pudo verificar sus propios cálculos del modelo a bordo de un Airbus A350-900 de Lufthansa y añadirlo a los resultados de los vuelos de medición anteriores. El avión de pasajeros atravesó toda la región geográfica del SAA a una altitud constante de aproximadamente 13 kilómetros. Los instrumentos de medición tenían sus propios asientos en la fila 15 del avión. Se instalaron cerca del centro de gravedad del Airbus para reducir al máximo los efectos de las turbulencias.

Los resultados de las mediciones son especialmente significativos debido a la escasa influencia actual del clima espacial generado por el Sol. En estos momentos, los niveles de actividad solar son muy bajos: hay muy pocas manchas solares, por ejemplo. “La actividad solar es el motor que impulsa el viento solar, que tiene un impacto significativo en la cantidad de partículas energéticas procedentes de la galaxia que llegan a la Tierra”, explica Meier, que dirige el Grupo de Protección Radiológica en la Aviación del instituto.

Por un lado, esto significa que el impacto de la radiación cósmica galáctica es comparativamente intenso en este momento. Por otro lado, significa que las condiciones meteorológicas del espacio son muy estables, y que el campo magnético de la Tierra y los cinturones de radiación no están siendo influenciados de forma significativa por el Sol.

El detector Radiation Measurement In Space (RAMIS) del satélite Eu:CROPIS lleva recogiendo los datos correspondientes desde el espacio desde diciembre de 2018. Gracias a estos datos, se ha podido medir claramente el aumento de los rayos cósmicos galácticos durante el periodo de menor actividad solar. La órbita del satélite lo lleva sobre casi toda la superficie de la Tierra.

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