Las estrictas normas de exportación de EE.UU. frena el avance del avión chino C919.

El avión de pasajeros C919 de China, que no se presentó en la mayor feria aérea del país esta semana, tiene más dificultades para cumplir los objetivos de certificación y producción en medio de las estrictas normas de exportación de Estados Unidos, según tres personas con conocimiento del programa.

El fabricante estatal, Commercial Aircraft Corp of China (COMAC), no ha podido obtener ayuda oportuna de los proveedores y se ha quedado sin algunas piezas de repuesto, dijeron esas personas.

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Desde diciembre de 2020, Estados Unidos exige licencias especiales para exportar piezas y asistencia tecnológica a cualquier empresa vinculada al ejército chino. Esto ha puesto en jaque el programa del C919, que ha estado en desarrollo durante 13 años, uno de los períodos más largos de la aviación.

Los proveedores vinculados a Estados Unidos están recibiendo gradualmente las licencias, pero el contratiempo ha ralentizado la certificación china, y los retrasos de meses amenazan con afectar a la producción temprana, dijeron las personas, que declinaron ser nombradas debido a lo delicado del asunto.

COMAC tiene 815 pedidos provisionales, pero sólo China Eastern Airlines ha hecho un pedido en firme de cinco aviones.

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La aerolínea estatal dijo en agosto que espera recibir su primer C919 a finales de año, dos en 2022 y otros dos en 2023.

Un lento aumento de la producción significaría que el C919 no supondrá una amenaza a corto plazo para Airbus y Boeing, que producen docenas de aviones al mes.

«Uno de los mayores obstáculos va a ser la cadena de suministro, especialmente ahora con la inflación, la disponibilidad de materiales y los cambios de proveedores», dijo el experto en cadena de suministro aeroespacial Alex Krutz, de la consultora aeroespacial estadounidense Patriot Industrial Partners.

«Es posible que los proveedores no tengan la liquidez necesaria para realizar los cambios posteriores a la certificación o que no estén dispuestos, como hace unos años, a seguir apoyando un programa de producción inicial de menor cuantía como el de COMAC», añadió.

COMAC lleva años de retraso en su calendario de certificación inicial, una de las razones por las que no llevó el C919 al Salón Aeronáutico de China.

«COMAC está muy preocupada por los vuelos de prueba. Van con retraso y están volando todo lo que pueden para alcanzar las horas mínimas necesarias para la certificación china», dijo a Reuters una fuente del sector. «A pesar de todos los problemas, COMAC está muy decidida a obtener la certificación, ya que es una tarea política primordial».

Las fuentes afirman que es probable que el C919 reciba su certificado de tipo del regulador de aviación chino a finales de este año, pero que habrá una larga lista de límites para las operaciones de vuelo. Incluso después de la certificación, COMAC deberá realizar actualizaciones, dijeron las fuentes.

REGULADOR CAUTELOSO

Las fuentes con conocimiento del programa del C919 dijeron que el progreso del avión parecía reflejar el patrón de certificación y la lenta producción de su predecesor, el avión regional ARJ21.

El ARJ21 tardó 2,5 años en obtener un «certificado de tipo», que declara la seguridad del diseño, y un «certificado de producción» que le permite entrar en la producción en serie.

Esto contrasta con lo que ocurre en Occidente, donde esos certificados suelen concederse más o menos al mismo tiempo.

Hasta la fecha se han entregado unos 60 aviones ARJ21, pero el aumento de la producción también ha sido lento, pasando de dos aviones al año en 2017 a 24 en 2020, según datos de COMAC.

El C919 se encuentra en una fase denominada «producción por lotes», en la que cada avión requiere el visto bueno del regulador.

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